miércoles 24 de febrero de 2010

Inteligencia Colectiva

La Inteligencia Colectiva es el producto de la suma de la inteligencia de muchos individuos; esto es válido para todas las especies vivientes, incluso entre especies diferentes; además, existen evidencias que también ocurre entre las que llamamos no vivientes (minerales, por ejemplo).
Una manifestación fácilmente observable de la Inteligencia Colectiva es un hormiguero; si lo observamos un buen rato, veremos como todas las hormigas actúan como un súper organismo que responde a una inteligencia centralizada que trasciende al individuo.
Cuando en la humanidad se disparan procesos en los que está involucrada la Inteligencia Colectiva, profundas transformaciones pueden producirse rápidamente; conocedores de este poder, muchos colectivos están auspiciando eventos como Meditaciones Masivas, Encuentros por la Paz, oraciones en grupos o coordinadas.
Las tecnologías de información (TICs) nos permiten acceder a un modelo de libertad con un elevado grado de participación. Las viejas revoluciones tan solo transferían el poder a manos de los ganadores, hoy el poder puede convertirse en una gran unidad de consciencia en la cual cada uno dice presente. Claramente, aunque también pueden ser utilizadas para la dominación, se han vuelto un instrumento para canalizar el flujo de la Inteligencia Colectiva en función de la liberación del sufrimiento humano a través del conocimiento y la promoción de la Unidad Global.
Hay una decisión a la cual debemos hacerle frente y que permitirá que la voz de todos y cada uno sea realmente escuchada, inevitablemente tenida en cuenta. Y ahora sí, la suma de las partes será mucho más... Y ahora sí podremos reposar en la respuesta de la Inteligencia Colectiva con serenidad y sabiendo que se ha hecho lo apropiado. Tecnología + Corazón empiezan a despertar y equilibrar las fuerzas en un mundo que puede ser distinto, porque simplemente la posibilidad de hacerlo -más bien de dejarlo ser- está dentro del alcance de nuestras manos.

viernes 19 de febrero de 2010

Entender la CRISIS...

Los especialistas ven la crisis segmentada según su ámbito de especialización, para los economistas es la economía, para los políticos es la política... Sin embargo, nuestra civilización se ha vuelto entrópica e inestable; observemos desapegados, que no importa la dirección que tomen los acontecimientos, hoy para la derecha mañana para la izquierda, hoy estimulamos la producción mañana el consumo, siempre emerge la insatisfacción social, independientemente si se trata de un país pobre o rico, de una sociedad católica o judía, de una comunidad socialista o una capitalista, la constante es la insatisfacción.
Por ejemplo en Argentina del siglo XXI. Anoche veía una inspiradora película llamada "Cantos de Libertad" en la cual se refleja la lucha de los negros por la igualdad social en el Estado racista de Mississipi décadas atrás. Mientras el protagonista recordaba su infancia en un entorno hostil, yo pensaba "¡pero si aún sin derechos, los negros vivían mejor entonces que buena parte de los argentinos ahora", incluso en un momento expresé hacia mi interior "si hasta incluso los presos tenían celdas limpias".
Y entiendo que usted reaccione ante la falta de corrección política de mi pensamiento, pero en ese entonces y en ese entorno, un negro sabía lo que podía esperar cuando traspasaba ciertos límites y también sabía, salvo en épocas de mucha convulsión, que en su iglesia podían cantar felices y que en el seno de su comunidad podían comer en familia, disfrutar de su hermandad y dormir una siesta junto al río. Y aunque tal vez nada compense la libertad, un argentino (y lo mismo ocurre en muchas naciones) no sabe si vuelve cuando sale a la calle, no sabe si el negocio familiar que construyó con esfuerzo de años se irá por la borda un buen día porque es asaltado por enésima vez, no sabe si vale la pena trabajar duro para que sus hijos tengan un futuro... Y uno no sabe si estamos mejor o peor que hace unas décadas, pero si bien hemos progresado en algunos aspectos prolijamente enunciados por la doctrina ciudadana, en los hechos, con frecuencia, hemos retrocedido a la época de las cavernas.
Hubo tiempos duros, tiempos horribles para la humanidad, pero casi siempre prevalecieron los valores que, mal o bien, nos daban un marco al que atenernos; hoy, la ausencia de valores en los ambientes más golpeados por la droga, el hambre, la falta de educación o el nulo acceso a un verdadero sistema de salud, implica que una vida no vale nada, que un niño tirado en la calle es un potencial peligro, que nuestros abuelos una carga, que la naturaleza una prostituta a la cual un macho puede usar, explotar y tirar como si fuera un trapo. Y eso nos mató como individuos que sienten, piensan y tienen espíritu crítico, para convertirnos en un tumulto de zombis que sobreviven, obedecen y se defienden unos de otros.



Pablo de la Iglesia

Crisis de Sentido

Crisis es oportunidad
Sri Bhagaván
El momento histórico que nos toca vivir puede leerse de muchas maneras, pero hay seis letras compartidas por la mayoría de las visiones: CRISIS.
Lo que también está claro es que hay muchas formas de experimentar la crisis. Podemos cruzarnos de brazos y sumarnos al interminable ejército de los que la asumen con una actitud de victimismo decidiendo que nada podemos hacer por cambiar el estado de cosas. Podemos, también, responsabilizarnos de la misma y asumir el protagonismo necesario para transformar esta crisis en una increíble oportunidad de contribuir al nacimiento de una nueva civilización.
Una de las respuestas más intensas a la crisis global es el surgimiento de vastos movimientos espirituales alrededor del mundo. Algunos delegan la responsabilidad del cambio en Dios. Otros le ponen el cuerpo y están disfrutando este tiempo complejo, sabiendo que Dios puede actuar a través de cada uno de nosotros si hacemos nuestro pequeño ego a un lado y conectamos desde el corazón por el bien mayor.
La crisis global es sistémica. En lo social afecta lo político, lo cultural, lo económico... Crisis energética. Hambrunas en un mundo opulento. Absurdos que muestran gastos de tres mil millones de dólares diarios en armamentos junto a sesenta mil personas muriendo de hambre en el mismo lapso de tiempo.
No contamos con recursos para combatir la pobreza, no contamos con recursos para transformar nuestro sistema productivo de acuerdo a una forma sustentable, armoniosa y próspera. Sin embargo, si contamos con miles y miles de millones para sostener la crisis de los especuladores que desvirtuaron el propósito de la economía, que se enriquecieron destruyendo el planeta, que forjaron su poder multiplicando el sufrimiento de nuestros hermanos. 
Esta, por sobre todas las cosas, es una CRISIS DE SENTIDO. Hemos aceptado como normal la violencia cotidiana, nos hemos insensibilizado a las terroríficas imágenes de guerra que derrochan sangre en nuestros noticieros, no cuestionamos que se cree riqueza destruyendo santuarios como la cordillera de Los Andes. No nos rebelamos ante la corrupción que se expresa ante nuestros ojos con total impunidad. Ya ni fuerzas tenemos para alzar nuestra voz por los bosques y la selvas por los que respira nuestra Madre Tierra y son sometidos al paso de las topadoras que preparan el suelo para sembrar  la soja que margina cada vez más del sistema productivo a los pequeños agricultores.
Tal vez sea el tiempo de aceptar que la crisis está adentro de cada uno de nosotros y mirar de frente nuestro grado de responsabilidad ante esa absurda manifestación que está allá afuera. Como ha postulado ese gran maestro de la India, Sri Bhagaván, "el mundo es un espejo y tu te ves reflejado en él".
Jamás daremos el primer paso para reconstruir este planeta maravilloso si no vemos nuestra condición. Debemos trascender el miedo a ver lo que hay allí y aceptar nuestros monstruos interiores.  En realidad, se trata de darnos cuenta que es el miedo ilusorio lo único que nos mantiene atados a la crisis, igual que aquel elefante que creció atado a un pequeño palo y ya de adulto, infinitamente más fuerte, seguía preso únicamente de su percepción.


Pablo de la Iglesia

lunes 25 de enero de 2010

El Rally, una exhibición de subdesarrollo

Es sabido: nos gusta ver competencias violentas. Por algo la carrera de carros de Ben Hur es una de las escenas más recordadas de la historia del cine. Nos extasiamos viendo los pedazos de competidores que iban quedando por el camino. Sólo que al terminar la filmacion, los actores se lavaban el ketchup y se iban a tomar una cerveza con Charlton Heston.


Pero en el Rally no hay ketchup. El Rally Dakar tiene el oscuro encanto de que todos sabemos que habrá víctimas. ¿Estamos en condiciones, como sociedad, de distinguir las muertes reales de las simuladas, o todo forma parte del mismo negocio del espectáculo?


Lo dijo, con desconcertante sinceridad en 2009, el Ministro de Turismo de la Provincia argentina de La Pampa, al pedir que alguien muriera al atravesar esa provincia, para poder hacerla conocer como destino turístico internacional. Le sonrió la Fortuna: La Pampa tuvo su muerto, y, con él, algunos segundos de mención en las cadenas internacionales de noticias. ¿Cuántos segundos de cobertura mediática vale una vida humana? Más de medio centenar de muertes sugieren el perverso atractivo del Rally.


Veamos algunos comentarios.


El periodista Roberto Fernández (Crítica Digital) señala: "Los rallies no son factibles sin víctimas fatales, de lo contrario dejarían de ser rallies, aunque esto suene tremendista. Porque es doloroso ya que mueran los propios protagonistas del espectáculo, pero es peor aún que los sujetos de la tragedia broten fuera del camino, entre los espectadores, razón de existir de este deporte y del resto de las modalidades de la industria lúdica. ¿Dónde poner al público si no al borde de las rutas, para que bulla la adrenalina, a centímetros del paso de pesadísimos vehículos que surfean sobre tierra suelta o sobre el barro, cuando no sobre la nieve o el hielo? Máquinas que cual si fueran proyectiles vuelan al límite de la insubordinación, mientras el piloto procura mantener las formas, confiado en las instrucciones que al toque aporta el navegante. Allí esta el goce, en esa especie de ruleta rusa. Si se equivoca el navegante, la bala se va afuera. Y afuera está la gente".


La CTA Río Negro dice: "Los hospitales públicos suspendieron intervenciones quirúrgicas porque tuvieron que poner toda su estructura de Emergencias al servicio del evento en sí y de los accidentes que produjo (no pocos), este llamado Rally. Vehículos aéreos y terrestres del Estado, estructuras de seguridad y defensa civil de todos los órdenes, por entero al servicio de ellos, caminos rurales destruidos donde la paisanada tendrá que arreglarse sola para pasar con su viejas f-100, bravas o falcon, porque en nuestra Meseta casi nadie tiene 4x4, violación de áreas naturales protegidas y de sitios arqueológicos, alteraciones ambientales variadas de consecuencias inciertas,  porque no se hizo ningún estudio de impacto ambiental, no se proporcionó ninguna información ni se consultó a ningún potencial afectado, violando todas las leyes al respecto".


Al respecto, el escritor Mempo Giardineli recordó: "Es el medio ambiente, estúpidos" (Página 12). Y la Ministra de Medio Ambiente de Chile, reconoció que: “Es cierto que no hubo estudio de impacto ambiental, pero desde mayo pasado que venimos trabajando en la adopción de medidas preventivas para preservar nuestra riqueza ambiental”. Se me hace muy difícil comprender cómo se hace para preservar algo si no se ha hecho un estudio sobre los daños posibles.


En Argentina también se anunció un operativo de protección ambiental, sin los correspondientes estudios, ya que la organización del Rally no dio los informes necesarios. También se dijo que acompañarían a los vehículos inspectores de fauna para evitar que los animales silvestres sean afectados. Nadie explicó cómo se protegerían a los animales si no estaban en condiciones de evitar muertes de personas. Para dar un sólo ejemplo, no queda claro cómo hicieron para evacuar a la fauna terrestre, o cómo convencieron a las aves de trasladar sus áreas de nidificación.


El biólogo Raúl Montenegro indicó que la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) decidió presentar una Acción de Amparo "por seis causas principales:


1) No existe una resolución de la Secretaría de Ambiente que autorice el Rally Dakar 2010 en la provincia (de Córdoba);


2) No se hizo un Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) pese al enorme impacto que producen casi 400 vehículos de distinto porte sobre ambientes muy frágiles y deteriorados;


3) No se permitió la participación ciudadana prevista por ley;


4) No se brindó información ambiental aun cuando fuera solicitada bajo el amparo del derecho al libre acceso a la información pública;


5) La Secretaría de Ambiente de Córdoba obstaculizó ilegalmente el acceso a esa información, y


6) La provincia se encuentra en emergencia hídrica y sanitaria, por lo cual debería haberse obrado con mayor precaución".


Sobre el impacto en los suelos, está circulando la estimacion de que por cada 1.000 kilómetros recorridos por un vehículo en Rally, se pierde una hectárea de tierra. Y tenemos 372 vehículos que recorrieron 8.600 kilómetros. Esto significa, si consideramos aceptable esa estimación, la destrucción irreversible de unas 3.200 hectáreas.


Nadie hizo ni siquiera un balance económico de los costos y beneficios del Rally. El Gobierno Argentino regaló a los organizadores 6 millones de dólares, como si no fueran suficientes los ingresos por publicidad, transmisiones de televisión, comercialización de recuerdos, etc. A esa suma hay que agregar el inmenso operativo de seguridad y prevención, que fue pagado íntegramente por ambos países, y constituyó otro regalo a la empresa organizadora. A cambio de eso se obtuvo un pequeño incremento del turismo y una amplia publicidad de zonas potencialmente turísticas pero que carecen de la infraestructura necesaria para recibir turistas.


Antonio Elio Brailovsky
ex Defensor del Pueblo de la Nación

martes 8 de diciembre de 2009

Aprovechemos la crisis para transformar el sistema


Para transformar este sistema caduco, tenemos que ponernos en la perspectiva de las víctimas de la crisis financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática y social. Así encontraremos una causa común: un modelo de sobreexplotación y de olvido de la condición humana.

Cuando cerca de mil millones de seres humanos viven debajo del umbral de la pobreza, cada día decenas de millares de personas mueren de hambre, desaparecen etnias, modos de vida, culturas, poniendo el patrimonio de la humanidad en peligro, cuando el clima se deteriora, no podemos resignarnos a hablar sólo de cómo atajar la crisis financiera.

Nuestro mundo requiere alternativas, no sólo regulaciones. No es lógico rehabilitar un sistema si no tratamos de transformarlo. Para comprender el alcance de este deber moral tenemos que ponernos en la perspectiva de las víctimas. Esto nos permite constatar que las crisis, financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática, social, tienen una causa común, el agotamiento de un modelo económico de desarrollo por sobreexplotación y olvido de la condición humana. Puesto que estamos ante un caso de conductas desorbitadas e incontroladas podemos transformar el crecimiento y el progreso adoptando otra actitud más humana y solidaria en armonía con las exigencias de la naturaleza.

Esta crisis tiene consecuencias sociales que van más allá del ámbito en que se han desarrollado. El desempleo, el consumo desaforado, la implacable agresión a la naturaleza y la exclusión de los más pobres, la creciente vulnerabilidad de las clases medias y el incesante incremento de las víctimas. No se trata sólo de un accidente en el recorrido del sistema ni de un abuso cometido por poderes económicos. Se trata de los efectos de una lógica que atraviesa la historia económica de los últimos dos siglos.

Se ha confundido ser con tener, mientras se instalaba la falacia de que el motor del crecimiento pasaba por la acumulación del capital, de la cual se beneficiaría, a la larga, el resto de la humanidad. No ha sido así. Estas no son más que las cimas emergentes de un océano de insolidaridad, de ciega explotación de la naturaleza y del trabajo de los seres humanos. Con todas las salvedades cabría decir: bienvenida sea la crisis si con ella acometemos la transformación del sistema.

En este sentido, la burbuja financiera exacerbada por el desarrollo de nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones ha reventado los instrumentos que había idolatrado. La economía financiera se ha vuelto cada vez más virtual y los beneficios se han conseguido a costa de la explotación de riquezas naturales y de comunidades. La especulación se ha convertido en norma del sistema económico.

Un ejemplo lo podemos ver en la crisis alimentaria. Los precios no aumentaron sólo a causa de la explosión demográfica ni por un descenso en la producción, sino por haber sometido la vida de las personas a la consecución de beneficios desorbitados.

También la crisis energética va más allá de los desajustes de los precios del petróleo. Ésta señala el fin del ciclo de la energía fósil barata, pues su mantenimiento llevó a una utilización desorbitada de la energía, en favor de un modo de crecimiento acelerado. La sobreexplotación de los recursos naturales y la liberalización de los intercambios multiplicaron el transporte de las mercancías y fomentaron los medios de movilidad individual, sin considerar las consecuencias climáticas y sociales. La utilización de derivados del petróleo como fertilizantes y pesticidas se generalizó en el marco de una agricultura intensiva.

Ante esta crisis urge buscar soluciones que no se compadecen con mantener el nivel de beneficios, sin tomar en cuenta el medio ambiente ni las necesidades de la población. Pero eso no entra en el cálculo del modelo capitalista. Es el caso de los agrocarburantes y sus consecuencias ecológicas: destrucción, por el monocultivo de la biodiversidad, de los suelos y de las aguas subterráneas, y sus consecuencias sociales: expulsión de millones de campesinos que van a poblar los cinturones de miseria de las ciudades y a empeorar la presión migratoria.

En este contexto podemos considerar la crisis social. Este conjunto de tropelías desemboca en una crisis de la civilización, con el consiguiente agotamiento del planeta y la amenaza a millones de seres vivos. Nunca antes en la historia de la humanidad había sido tan posible la destrucción física del planeta. De ahí la urgente necesidad de aportar propuestas alternativas que permitan una transformación radical de nuestras formas de vida. La política que renuncia a la razón y abandona la ética siega las posibilidades de otro mundo posible, más justo y solidario.


José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCSFuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
citado en www.espiritualidadypolitica.blogspot.com
José Carlos García Fajardo edita el blog amigo Jubilatería: Bitácora de un jubilata

lunes 7 de diciembre de 2009

Copenhague y el muro de la codicia

Hoy las corporaciones de la codicia pretenden desafiar el poder de la ONU y la voluntad de los pueblos para imponer su interés; limitando mi juicio a este punto, este es un hecho evidente que en menor escala se repite en las naciones, las provincias y los municipios.


El dinero manipula ferozmente la opinión pública y las víctimas le están haciendo el juego a los victimarios; en Argentina puede verse claramente este juego donde la tiranía “democrática” en el poder y los medios concentrados de desinformación masiva permanecen en una guerra salvaje por el control social en función de intereses parciales. Al margen de esto, el pueblo, creyendo en muchos casos que alguna de las opciones representa una salida digna a su situación.


La batalla tiene muchos escenarios, pero siempre es protagonizada por los mismos protagonistas en las sombras. Hoy se llama CUMBRE DEL CLIMA DE COPENHAGUE y se debatirá en términos de sostener un modelo económico obsoleto que premia la codicia, la especulación egoísta y la destrucción aberrante de los recursos naturales o estimular un cambio transformador que module las actividades económicas en pos del mayor interés que es proteger nuestro planeta e integrar a los 1.500.000.000 millones de hermanos que hoy están brutalmente excluidos.


Se trata de un escenario donde unos pretenderán hacernos creer que un estímulo de 10.000 millones de dólares para promover energías alternativas y emprendimientos sostenibles representan una inversión significativa en la dirección correcta, ¡mientras que en el mundo se tiran 1,2 trillones de dólares al año en armamentos!


Unos pretenderán hacernos creer que el cultivo de millones de eucaliptos transgénicos es lo mismo que un monte nativo, y como tal debe ser estimulado con financiación o incentivos fiscales; llamativamente, en nuestro país, por ejemplo, encontraremos sujetos que se oponen a Botnia en el territorio uruguayo pero ni pío dicen cuando esta masacre que busca alimentar al monstruo de la vereda de enfrente se produce de este lado.


De un lado estarán los que siempre han dicho que hay que estimular la economía para que los que tienen tengan más, y por efecto del goteo famoso les siga lloviendo sequía a los pobres que ya ni siquiera tienen la posibilidad de respirar aire puro porque ese, y a duras penas, solamente lo pueden gozar quienes viven en los countries alejados de las zonas de producción-destrucción.


De un lado estaremos los que preguntamos ¿Es que vamos a seguir utilizando 5.000 litros de agua y 7 kg de grano y soja para producir un bistec de 400 gramos de carne de vaca? Del otro lado en Copehnague estarán los que no quieren ni oír siquiera la pregunta y pretenden que quienes tenemos la honestidad de hacerla vayamos a la hoguera?


Algunos sostienen que este planteo tiene que ver con izquierdas o derechas; pues para mi son dos manos que están muy sucias y los intelectuales de la politología deberían tener la decencia de salir del facilismo filosófico y abordar ensayos sobre soluciones acordes a los tiempos.


Otros sostienen que quienes decimos esto somos catastrofistas... Y en un punto tienen razón, ninguna catástrofe va a ocurrir, ¡YA ESTA OCURRIENDO! Preguntémosle sino a los afectados de inundaciones, tornados y granizos simultáneos de la Argentina; o si no a aquellos que les toca abordar una sequía con suelos degradados y sin paquetes tecnológicos que los puedan salvar.  O a los californianos que afrontan la peor sequía de la historia. O a los chinos que en el norte tienen serias dificultades para abastecer de agua a 4.000.000 millones de personas. O a los australianos que vienen afrontando la peor sequía constatada en 117 años y ven asolada el 41% de su agricultura.


Es absurdo pretender seguir haciendo lo mismo para resolver los problemas que hemos sabido crear con esta actitud; este sistema económico, del cual tenemos que rescatar el ideal (y es sólo eso, un ideal) de la libertad, es como conducir a la humanidad viendo el panorama desde la primera fila del Titanic.


¿Cuanto tiempo más nos vamos a seguir mintiendo a nosotros mismos? Esto va a acabar, por decisión colectiva o porque la Pachamama se va a sacudir para expulsarnos como un perro lo hace con las pulgas; es absurdo pensar que la tierra está en peligro, pues está se va a recuperar, la catástrofe está a mano tan sólo para la humanidad.


Hace veinte años cayó el muro de Berlín, pronto caerá el muro de la codicia; tal vez esa sea la razón de tantas profecías. La caída del muro de la codicia implica que para ganar dinero:

* tendremos que producir con integridad.

* tendremos que producir tecnologías que liberen y no, como hasta hoy, que aumenten la dependencia.



* tendremos que producir con la visión de poner el futuro del planeta por delante de cualquier otro valor.


*tendremos que consumir con integridad.


La caída del muro de la codicia implica que quien trabaje pueda vivir dignamente y sostener a su familia; que aquellos que amasaron una fortuna edificando el muro de la codicia van a tener que empezar a ganarse la vida con honestidad y soltar el poder para que este, por primera vez en la historia de la humanidad, pase a ser un patrimonio universal de la ciudadanía en un renacimiento de la democracia.


El desafío es grande, la oportunidad en función de los recursos naturales y tecnológicos es estimulante. Millones de personas dispuestas al cambio tan sólo esperan conductores íntegros que creen espacios y oportunidades para concretarlo. Una era de bienestar para todos está a la vuelta de la esquina si tan sólo los pocos que están arriba en la pirámide priorizan el futuro de su verdadera familia: la humanidad toda.


Pablo de la Iglesia

jueves 3 de diciembre de 2009

Paul McCartney pide no comer carne un día a la semana para salvar el planeta



El ex Beatle Paul McCartney ha recomendado hoy en el Parlamento Europeo (PE) no comer carne un día a la semana como la medida individual más eficaz para frenar el cambio climático.



"No es tan difícil, se lo aseguro", ha afirmado el músico británico, que ha intervenido junto al presidente del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el científico indio Rajendra Pachauri, en la conferencia"Less Meat = Less Heat" (menos carne = menos calor).


McCartney, conocido vegetariano y activista medioambiental, ha interrumpido su gira europea para defender la dieta vegetariana ante los numerosos asistentes a esta cita, que le han recibido en pie y con un gran aplauso.


En su discurso, ha recordado que decidió unirse a la causa por un día sin carne a la semana después de leer el informe de Naciones Unidas "La alargada sombra de la ganadería" publicado en 2006.


Entre otros datos, este documento revelaba que la producción de carne emite un 18% de los gases de efecto invernadero -por encima del transporte, con un 13%- y, además, es en gran parte responsable de la deforestación y la escasez de agua que sufre el planeta.


Hoy, unos días antes de la cita de Copenhague, el ex Beatle ha subrayado en Bruselas "la acuciante necesidad" de hacer algo al respecto y ha defendido dejar de comer carne un día a la semana como una medida "eficaz" al alcance de todos.
"Para producir una hamburguesa se consume la misma agua que una ducha de cuatro horas", ha advertido el músico de Liverpool.


Algunas ciudades ya han adoptado esta iniciativa, como Gante (Bélgica) o Baltimore (Estados Unidos), donde los comedores escolares no sirven carne una vez por semana.


Los niños, ha aclarado McCartney, se prestan "encantados" a contribuir a esta iniciativa, porque saben que es su futuro el que está en juego.


Se trata únicamente de propiciar "un cambio de mentalidad" y explicar a los ciudadanos "hasta qué punto es facilísimo" reducir el consumo de carne, ha señalado el músico, que ha apelado a los gobiernos y al propio Parlamento Europeo para que colaboren con esta medida y hagan frente así a una "crisis a nivel planetario".


Además de combatir el calentamiento global, también ha hecho referencia a los beneficios para la salud de la dieta vegetariana, que reduce el riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardiovasculares.


El músico también ha dedicado parte de su intervención a los miles de agricultores que se ganan la vida gracias a la cría de ganado, para quienes ha pedido la ayuda de los gobiernos en la adaptación a nuevas prácticas más amistosas con el medioambiente.


Los McCartney defienden desde hace años la dieta vegetariana: su difunta primera esposa, Linda, creó una de las marcas más conocidas de comidas preparadas para vegetarianos, y Stella, su hija y conocida diseñadora de moda, se niega a utilizar además pieles de animales.


Incluso su ex segunda mujer, la modelo Heather Mills, también acudió al Parlamento Europeo en 2005 para pedir que se prohibiera en la UE la venta de artículos confeccionados con pieles de gatos y perros.


Fuente: www.elmundo.es 

miércoles 2 de diciembre de 2009

Pudimos parar el cambio climático...



En el 2009 avisamos, informamos, gritamos, pataleamos, advertimos...

  • ... que la riqueza estaba en una semilla y no un paquete tecnológico; porque si esto sigue así, quienes nos vendieron el cuento del paquete tecnológico, en el 2020 serán los dueños de las tierras y los pequeños y medianos productores engrosarán las filas de los pobres.
  • ... aunque algunos entonces tal vez aún conserven el título de propiedad...,  y tal vez sus sus tierras estén yermas o bajo las aguas.
  • En el 2008, en medio de una gran crisis agropecuaria, dijimos que el gobierno y los productores estaban peléandose como garrapatas por un muerto que ya no tenía sangre y ambos iban a perder; los que nunca perdieron son las multinacionales de la codicia y los grandes capitales especulativos que pretenden convertir un rubro noble como la producción de alimentos en una timba en la cual todos estamos de rehenes.
  • Nos machacan que cuidemos el agua y la valoremos cuando nos duchamos, regamos un árbol en el jardín o nos lavamos los dientes; mientras que simultáneamente millones y millones de litros se contaminan y desperdician con la minería de la muerte, las pasteras del terror, canchas de golf, arroceras fuera de control y emprendimientos termales insustentables.
  • Nos piden que utilicemos lámparas de bajo consumo... ¡¿y quién se hace cargo del mercurio que contienen al acabar su vida útil!? Estamos hartos que para arreglar una estropeen dos.
  • En el 2009 toneladas de dinero fueron a parar a las manos de quienes inventaron la peor crisis de la historia, ¡y redoblaron la apuesta! Y quien sabe, tal vez no solo autoinmolen al capitalismo, sino también nuestras libertades.
  • Nos cuentan el cuento que hay que generar empleos vendiendo más autos que contaminan,  que hay  que producir más cereales y soja para los hambrientos... Pero la verdad es que en el plus productivo los cereales son para los automóviles y la soja para los cerdos... ¡Y los montes para el recuerdo! 
  • Gritamos a los cuatro vientos que hay alternativas... que podemos generar empleos fomentando las energías renovables, que la riqueza va de la mano del bienestar si estimulamos la producción agropecuaria en armonía con la naturaleza con más agricultores y menos robots... Que es más legítimo producir como nuestros abuelos porque guardamos la tierra para nuestros nietos.
  • Qué podemos rediseñar nuestra idea del consumo:
    - menos autos y más bicicletas.
    - cambiar los psicofármacos por las hierbas.
    - menos Playstation y más deportes.
    - adiós Tinelli y Ricardo Fort, bienvenido el gimnasio y un picnic el fin de semana. 
Porque optar por la simplicidad voluntaria en forma consciente es nuestro mejor recurso para evitar la catástrofe... que de seguir así va a a ocurrir... tal vez por la debacle económica, tal vez por el agua o por la sequía, tal vez porque la escalada de violencia nos ponga todos contra todos, tal vez por que un chorro nos clave un cuchillo en el abdomen, tal vez porque nos envenenemos con un medicamento trucho...  


Algunos dicen que estamos locos, otros que somos apocalípticos. Pero creemos en la gente y en su capacidad de auto-organizarse para dar un salto cuántico en la evolución. Creemos en que es posible salir de la carrera de la zanahoria y elegir ser feliz... tal vez con menos plata, con un auto más viejo y unas zapatillas gastadas como las que usábamos cuando éramos chicos, pero con más tiempo para la familia y los amigos, más sonrisas y esperanzas, más solidaridad y unidad.


Muchas voces hoy clamamos por un cambio y pedimos responsabilidad a nuestros líderes. ¡Basta de estupideces con mirada miope que no llega hasta pasado mañana! Queremos vivir en paz, en armonía con el planeta, produciendo para las necesidades de la gente, con reparto equitativo de la riqueza...


Le pedimos a los ricos y poderosos que piensen como su egoísmo, por sobre a todos los demás, los condena a sí mismos...


Le pedimos a los pobres que se unan en paz y empiecen a apoyarse unos en otros para construir la nueva prosperidad desde el conocimiento y la solidaridad...


Tal vez el 2020 nos encuentre sufriendo nuestra negligencia de hoy... tal vez gozando las mieles de nuestro despertar. Sea lo que sea, nuestra conciencia estará tranquila porque hoy no habremos jugado el bochornoso juego de lo políticamente correcto y hemos apostado con el corazón por la vida. 


Claudia Cirelli
Pablo de la Iglesia

www.politicosconcientes.com.ar
www.poreldespertar.com 

sábado 21 de noviembre de 2009

¿Eres un HOMO CONSUMUS o un HOMO RESPONSABILUS?

Cuando inteligencias alienígenas analizan al ser humano...


Gracias a las aventuras y desventuras de Homo Responsabilus y Homo Comumus, y a las sabias explicaciones del Profesor Setemius, descubriremos las repercusiones que tiene nuestro consumo a nivel planetario así como las posibles alternativas a nuestro alcance.


El Ultimátum Evolutivo es un cortometraje realizado por la ONGD SETEM Comunitat Valenciana y el director ganador de dos Goyas, Pablo Llorens.  Este corto forma parte de un proyecto de sensibilización con el que SETEM pretende concienciar sobre las causas y consecuencias del consumo irresponsable y acercarnos a alternativas positivas y a nuestro alcance.



miércoles 18 de noviembre de 2009

Celebrar la caída del Muro y lamentar 20 años perdidos


En 1989, con el hundimiento del Muro de Berlín y el fin de la carrera armamentista entre las superpotencias, todo el mundo estaba lleno de esperanza, confiando en poder disfrutar pronto de los “dividendos de la paz”. No habría más inversión en armamentos y llegaría al fin la posibilidad de reducir la pobreza y promover un desarrollo generalizado.

Pero en ese momento fue cuando se tomó una decisión muy negativa. Se decidió, por los países más prósperos del mundo, que la economía sería guiada por el mercado. Fue un tremendo error.

El mercado está bien para las empresas, para las transacciones y para el comercio. Pero son la justicia social, la libertad, la igualdad y la solidaridad los valores conductores indesplazables. 

Esos son los principios que debemos promover, porque aunque los empresarios sepan cómo hacer negocios, se mueven en un terreno que hay que regular. Esa es la responsabilidad del Estado. No podemos olvidar que, en un contexto democrático, el Estado debe ser la voz de los ciudadanos. El gran poeta Antonio Machado escribió un pequeño pero profundo verso que dice que “es de necio confundir valor y precio”.

Fueron necios. Ahora nos enfrentamos a una enorme crisis, financiera pero sobre todo, una crisis ética, de valores morales y de derechos humanos. También una crisis medioambiental y alimentaria. En este momento invertimos tres mil millones de dólares al día en armamento mientras sesenta mil personas –no me canso de repetirlo- mueren de hambre, de los cuales treinta y cinco mil son niños. ¿Cómo podemos conciliar el sueño si sabemos que cada día se está produciendo este horrendo genocidio silencioso? ¿Cómo podemos permanecer en esta parte privilegiada del mundo, de la aldea global, como a menudo se la denomina, cuando la mayoría de sus habitantes se encuentra sobreviviendo en condiciones de gran precariedad? 

Hace diez años, al fijar los Objetivos del Milenio, nos dijeron que no había dinero para luchar contra la pobreza. Los mismos que invierten en armas ingentes cantidades dijeron que no había medios para alimentar a los más de mil millones de personas del mundo que necesitan comida, o para tratar a los que mueren a diario en África por el SIDA. Sin embargo, de repente, aparecieron centenares de miles de millones para “rescatar” a las mismas instituciones financieras que llevaron a esta situación. ¿Qué significa esto? Hay muchos sectores vulnerables en la sociedad, por todo el mundo, que viven en la pobreza extrema. Ahora ha llegado el momento de cambiar esta situación, mediante una gran movilización ciudadana. 

Para ello es indispensable que exista el convencimiento de que el cambio es posible. –“Podemos”, como ha dicho el Presidente Obama-. Podemos inventar el futuro, podemos encontrar soluciones para los grandes retos. Si “imposibles” de ayer son hoy posibles, de la misma forma somos capaces de conseguir que los imposibles de hoy sean realidad mañana. Hemos perdido 20 años. Los “globalizadores”, en lugar de fomentar la cooperación internacional, incrementaron los gastos militares, debilitaron a las Naciones Unidas y favorecieron que las riendas del destino mundial estuvieran en muy pocas manos, convirtiendo la “democracia” a escala mundial del Sistema de Naciones Unidas en una “plutocracia” (G-7, G-8, G-20,…) que, incapaz de controlar una economía desbocada y progresivamente especulativa, condujo –ante la impasible actitud del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional- a una gran crisis múltiple.

Tenemos la responsabilidad de cambiar. Ahora, por primera vez en la historia, tenemos la posibilidad de participar de forma no presencial. Esto es algo que consolidará la democracia. Gracias a los SMS de los teléfonos móviles y a Internet, en un breve plazo de se producirá un cambio radical en la capacidad de expresión de los ciudadanos. No sigamos callados. A menudo somos simples espectadores resignados, meros receptores. Podemos propiciar “un nuevo comienzo”. Debemos hacerlo. No dejemos pasar, como hace 20 años, una gran oportunidad. Procuremos la implicación popular para la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global sostenible. De la cultura de fuerza a la cultura del diálogo, de conciliación y de paz.

por Federico Mayor Zaragoza En memoria del Prof. Roberto Marco que tuvo la valentía de mirar resueltamente hacia adelante