martes, 8 de diciembre de 2009

Aprovechemos la crisis para transformar el sistema



Para transformar este sistema caduco, tenemos que ponernos en la perspectiva de las víctimas de la crisis financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática y social. Así encontraremos una causa común: un modelo de sobreexplotación y de olvido de la condición humana.

Cuando cerca de mil millones de seres humanos viven debajo del umbral de la pobreza, cada día decenas de millares de personas mueren de hambre, desaparecen etnias, modos de vida, culturas, poniendo el patrimonio de la humanidad en peligro, cuando el clima se deteriora, no podemos resignarnos a hablar sólo de cómo atajar la crisis financiera.

Nuestro mundo requiere alternativas, no sólo regulaciones. No es lógico rehabilitar un sistema si no tratamos de transformarlo. Para comprender el alcance de este deber moral tenemos que ponernos en la perspectiva de las víctimas. Esto nos permite constatar que las crisis, financiera, alimentaria, energética, hídrica, climática, social, tienen una causa común, el agotamiento de un modelo económico de desarrollo por sobreexplotación y olvido de la condición humana. Puesto que estamos ante un caso de conductas desorbitadas e incontroladas podemos transformar el crecimiento y el progreso adoptando otra actitud más humana y solidaria en armonía con las exigencias de la naturaleza.

Esta crisis tiene consecuencias sociales que van más allá del ámbito en que se han desarrollado. El desempleo, el consumo desaforado, la implacable agresión a la naturaleza y la exclusión de los más pobres, la creciente vulnerabilidad de las clases medias y el incesante incremento de las víctimas. No se trata sólo de un accidente en el recorrido del sistema ni de un abuso cometido por poderes económicos. Se trata de los efectos de una lógica que atraviesa la historia económica de los últimos dos siglos.

Se ha confundido ser con tener, mientras se instalaba la falacia de que el motor del crecimiento pasaba por la acumulación del capital, de la cual se beneficiaría, a la larga, el resto de la humanidad. No ha sido así. Estas no son más que las cimas emergentes de un océano de insolidaridad, de ciega explotación de la naturaleza y del trabajo de los seres humanos. Con todas las salvedades cabría decir: bienvenida sea la crisis si con ella acometemos la transformación del sistema.

En este sentido, la burbuja financiera exacerbada por el desarrollo de nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones ha reventado los instrumentos que había idolatrado. La economía financiera se ha vuelto cada vez más virtual y los beneficios se han conseguido a costa de la explotación de riquezas naturales y de comunidades. La especulación se ha convertido en norma del sistema económico.

Un ejemplo lo podemos ver en la crisis alimentaria. Los precios no aumentaron sólo a causa de la explosión demográfica ni por un descenso en la producción, sino por haber sometido la vida de las personas a la consecución de beneficios desorbitados.

También la crisis energética va más allá de los desajustes de los precios del petróleo. Ésta señala el fin del ciclo de la energía fósil barata, pues su mantenimiento llevó a una utilización desorbitada de la energía, en favor de un modo de crecimiento acelerado. La sobreexplotación de los recursos naturales y la liberalización de los intercambios multiplicaron el transporte de las mercancías y fomentaron los medios de movilidad individual, sin considerar las consecuencias climáticas y sociales. La utilización de derivados del petróleo como fertilizantes y pesticidas se generalizó en el marco de una agricultura intensiva.

Ante esta crisis urge buscar soluciones que no se compadecen con mantener el nivel de beneficios, sin tomar en cuenta el medio ambiente ni las necesidades de la población. Pero eso no entra en el cálculo del modelo capitalista. Es el caso de los agrocarburantes y sus consecuencias ecológicas: destrucción, por el monocultivo de la biodiversidad, de los suelos y de las aguas subterráneas, y sus consecuencias sociales: expulsión de millones de campesinos que van a poblar los cinturones de miseria de las ciudades y a empeorar la presión migratoria.

En este contexto podemos considerar la crisis social. Este conjunto de tropelías desemboca en una crisis de la civilización, con el consiguiente agotamiento del planeta y la amenaza a millones de seres vivos. Nunca antes en la historia de la humanidad había sido tan posible la destrucción física del planeta. De ahí la urgente necesidad de aportar propuestas alternativas que permitan una transformación radical de nuestras formas de vida. La política que renuncia a la razón y abandona la ética siega las posibilidades de otro mundo posible, más justo y solidario.


José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). 
Director del CCS


Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
citado en www.espiritualidadypolitica.blogspot.com

lunes, 7 de diciembre de 2009

Copenhague y el muro de la codicia

Hoy las corporaciones de la codicia pretenden desafiar el poder de la ONU y la voluntad de los pueblos para imponer su interés; limitando mi juicio a este punto, este es un hecho evidente que en menor escala se repite en las naciones, las provincias y los municipios.

El dinero manipula ferozmente la opinión pública y las víctimas le están haciendo el juego a los victimarios. Al margen de esto, el pueblo, creyendo en muchos casos que alguna de las opciones representa una salida digna a su situación.

La batalla tiene muchos escenarios, pero siempre es protagonizada por los mismos actores en las sombras. Hoy se llama CUMBRE DEL CLIMA DE COPENHAGUE y se debatirá en términos de sostener un modelo económico obsoleto que premia la codicia, la especulación egoísta y la destrucción aberrante de los recursos naturales o estimular un cambio transformador que module las actividades económicas en pos del mayor interés que es proteger nuestro planeta e integrar a los 1.500.000.000 millones de hermanos que hoy están brutalmente excluidos. El punto es que la gran mayoría de los representantes en la cumbre, con muchos y diversos ropajes, lo hacen en nombre de los pocos que buscan la forma de sostener este modelo económico materialista; en tu nombre, en el mío y, especialmente en el de los mil quinientos millones de excluidos, muy pocos en el mejor de los casos.

Se trata de un escenario donde unos pretenderán hacernos creer que un estímulo de 10.000 millones de dólares para promover energías alternativas y emprendimientos sostenibles representan una inversión significativa en la dirección correcta, ¡mientras que en el mundo se tiran 1,2 trillones de dólares al año en armamentos!

Unos pretenderán hacernos creer que el cultivo de millones de eucaliptos transgénicos es lo mismo que un monte nativo, y como tal debe ser estimulado con financiación o incentivos fiscales; llamativamente, en nuestro país, por ejemplo, encontraremos sujetos que se oponen a Botnia en el territorio uruguayo pero ni pío dicen cuando esta masacre que busca alimentar al monstruo de la vereda de enfrente se produce de este lado.

De un lado estarán los que siempre han dicho que hay que estimular la economía para que los que tienen tengan más, y por efecto del goteo famoso les siga lloviendo sequía a los pobres que ya ni siquiera tienen la posibilidad de respirar aire puro porque ese, y a duras penas, solamente lo pueden gozar quienes viven en los countries alejados de las zonas de producción-destrucción.

De un lado estaremos los que preguntamos ¿Es que vamos a seguir utilizando 5.000 litros de agua y 7 kg de grano y soja para producir un bistec de 400 gramos de carne de vaca? Del otro lado en Copehnague estarán los que no quieren ni oír siquiera la pregunta y pretenden que quienes tenemos la honestidad de hacerla vayamos a la hoguera?

Algunos sostienen que este planteo tiene que ver con izquierdas o derechas; pues para mi son dos manos que están muy sucias y los intelectuales de la politología deberían tener la decencia de salir del facilismo filosófico y abordar ensayos sobre soluciones acordes a los tiempos.

Otros sostienen que quienes decimos esto somos catastrofistas... Y en un punto tienen razón, ninguna catástrofe va a ocurrir, ¡YA ESTA OCURRIENDO! Preguntémosle sino a los afectados de inundaciones, tornados y granizos simultáneos de la Argentina; o si no a aquellos que les toca abordar una sequía con suelos degradados y sin paquetes tecnológicos que los puedan salvar. O a los californianos que afrontan la peor sequía de la historia. O a los chinos que en el norte tienen serias dificultades para abastecer de agua a 4.000.000 millones de personas. O a los australianos que vienen afrontando la peor sequía constatada en 117 años y ven asolada el 41% de su agricultura.

Es absurdo pretender seguir haciendo lo mismo para resolver los problemas que hemos sabido crear con esta actitud; este sistema económico, del cual tenemos que rescatar el ideal (y es sólo eso, un ideal) de la libertad, es como conducir a la humanidad viendo el panorama desde la primera fila del Titanic.

¿Cuanto tiempo más nos vamos a seguir mintiendo a nosotros mismos? Esto va a acabar, por decisión colectiva o porque la Pachamama se va a sacudir para expulsarnos como un perro lo hace con las pulgas; es absurdo pensar que la tierra está en peligro, pues está se va a recuperar, la catástrofe está a mano tan sólo para la humanidad.

Hace veinte años cayó el muro de Berlín, pronto caerá el muro de la codicia; tal vez esa sea la razón de tantas profecías. La caída del muro de la codicia implica que para ganar dinero:

* tendremos que producir con integridad.

* tendremos que producir tecnologías que liberen y no, como hasta hoy, que aumenten la dependencia.

* tendremos que producir con la visión de poner el futuro del planeta por delante de cualquier otro valor.

*tendremos que consumir con integridad.

La caída del muro de la codicia implica que quien trabaje pueda vivir dignamente y sostener a su familia; que aquellos que amasaron una fortuna edificando el muro de la codicia van a tener que empezar a ganarse la vida con honestidad y soltar el poder para que este, por primera vez en la historia de la humanidad, pase a ser un patrimonio universal de la ciudadanía en un renacimiento de la democracia.


El desafío es grande, la oportunidad en función de los recursos naturales y tecnológicos es estimulante. Millones de personas dispuestas al cambio tan sólo esperan conductores íntegros que creen espacios y oportunidades para concretarlo. Una era de bienestar para todos está a la vuelta de la esquina si tan sólo los pocos que están arriba en la pirámide priorizan el futuro de su verdadera familia: la humanidad toda.

Pablo de la Iglesia

jueves, 3 de diciembre de 2009

Paul McCartney pide no comer carne un día a la semana para salvar el planeta




El ex Beatle Paul McCartney ha recomendado hoy en el Parlamento Europeo (PE) no comer carne un día a la semana como la medida individual más eficaz para frenar el cambio climático.

"No es tan difícil, se lo aseguro", ha afirmado el músico británico, que ha intervenido junto al presidente del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el científico indio Rajendra Pachauri, en la conferencia"Less Meat = Less Heat" (menos carne = menos calor).

McCartney, conocido vegetariano y activista medioambiental, ha interrumpido su gira europea para defender la dieta vegetariana ante los numerosos asistentes a esta cita, que le han recibido en pie y con un gran aplauso.

En su discurso, ha recordado que decidió unirse a la causa por un día sin carne a la semana después de leer el informe de Naciones Unidas "La alargada sombra de la ganadería" publicado en 2006.

Entre otros datos, este documento revelaba que la producción de carne emite un 18% de los gases de efecto invernadero -por encima del transporte, con un 13%- y, además, es en gran parte responsable de la deforestación y la escasez de agua que sufre el planeta.

Hoy, unos días antes de la cita de Copenhague, el ex Beatle ha subrayado en Bruselas "la acuciante necesidad" de hacer algo al respecto y ha defendido dejar de comer carne un día a la semana como una medida "eficaz" al alcance de todos.

"Para producir una hamburguesa se consume la misma agua que una ducha de cuatro horas", ha advertido el músico de Liverpool.

Algunas ciudades ya han adoptado esta iniciativa, como Gante (Bélgica) o Baltimore (Estados Unidos), donde los comedores escolares no sirven carne una vez por semana.

Los niños, ha aclarado McCartney, se prestan "encantados" a contribuir a esta iniciativa, porque saben que es su futuro el que está en juego.

Se trata únicamente de propiciar "un cambio de mentalidad" y explicar a los ciudadanos "hasta qué punto es facilísimo" reducir el consumo de carne, ha señalado el músico, que ha apelado a los gobiernos y al propio Parlamento Europeo para que colaboren con esta medida y hagan frente así a una "crisis a nivel planetario".

Además de combatir el calentamiento global, también ha hecho referencia a los beneficios para la salud de la dieta vegetariana, que reduce el riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardiovasculares.

El músico también ha dedicado parte de su intervención a los miles de agricultores que se ganan la vida gracias a la cría de ganado, para quienes ha pedido la ayuda de los gobiernos en la adaptación a nuevas prácticas más amistosas con el medioambiente.

Los McCartney defienden desde hace años la dieta vegetariana: su difunta primera esposa, Linda, creó una de las marcas más conocidas de comidas preparadas para vegetarianos, y Stella, su hija y conocida diseñadora de moda, se niega a utilizar además pieles de animales.

Incluso su ex segunda mujer, la modelo Heather Mills, también acudió al Parlamento Europeo en 2005 para pedir que se prohibiera en la UE la venta de artículos confeccionados con pieles de gatos y perros.

Fuente: www.elmundo.es

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Pudimos parar el cambio climático...



En el 2009 avisamos, informamos, gritamos, pataleamos, advertimos...

... que la riqueza estaba en una semilla y no un paquete tecnológico; porque si esto sigue así, quienes nos vendieron el cuento del paquete tecnológico, en el 2020 serán los dueños de las tierras y los pequeños y medianos productores engrosarán las filas de los pobres.

... aunque algunos entonces tal vez aún conserven el título de propiedad..., y tal vez sus sus tierras estén yermas o bajo las aguas.
En el 2008, en medio de una gran crisis agropecuaria, dijimos que el gobierno y los productores estaban peléandose como garrapatas por un muerto que ya no tenía sangre y ambos iban a perder; los que nunca perdieron son las multinacionales de la codicia y los grandes capitales especulativos que pretenden convertir un rubro noble como la producción de alimentos en una timba en la cual todos estamos de rehenes.
Nos machacan que cuidemos el agua y la valoremos cuando nos duchamos, regamos un árbol en el jardín o nos lavamos los dientes; mientras que simultáneamente millones y millones de litros se contaminan y desperdician con la minería de la muerte, las pasteras del terror, canchas de golf, arroceras fuera de control o emprendimientos termales insustentables.
Nos piden que utilicemos lámparas de bajo consumo... ¡¿y quién se hace cargo del mercurio que contienen al acabar su vida útil!? Estamos hartos que para arreglar una estropeen dos.
En el 2009 toneladas de dinero fueron a parar a las manos de quienes inventaron la peor crisis de la historia, ¡y redoblaron la apuesta! Y quien sabe, tal vez no solo autoinmolen al capitalismo, sino también nuestras libertades.
Nos cuentan el cuento que hay que generar empleos vendiendo más autos que contaminan, que hay que producir más cereales y soja para los hambrientos... Pero la verdad es que en el plus productivo los cereales son para los automóviles y la soja para los cerdos... ¡Y los montes para el recuerdo!
Gritamos a los cuatro vientos que hay alternativas... que podemos generar empleos fomentando las energías renovables, que la riqueza va de la mano del bienestar si estimulamos la producción agropecuaria en armonía con la naturaleza con más agricultores y menos robots... Que es más legítimo producir como nuestros abuelos porque guardamos la tierra para nuestros nietos.
Qué podemos rediseñar nuestra idea del consumo:
- menos autos y más bicicletas.
- cambiar los psicofármacos por las hierbas.
- menos Playstation y más deportes.
- adiós Tinelli y Ricardo Fort, bienvenido el gimnasio y un picnic el fin de semana.

Porque optar por la simplicidad voluntaria en forma consciente es nuestro mejor recurso para evitar la catástrofe... que de seguir así va a a ocurrir... tal vez por la debacle económica, tal vez por el agua o por la sequía, tal vez porque la escalada de violencia nos ponga todos contra todos, tal vez por que un chorro nos clave un cuchillo en el abdomen, tal vez porque nos envenenemos con un medicamento trucho...

Algunos dicen que estamos locos, otros que somos apocalípticos. Pero creemos en la gente y en su capacidad de auto-organizarse para dar un salto cuántico en la evolución. Creemos en que es posible salir de la carrera de la zanahoria y elegir ser feliz... tal vez con menos plata, con un auto más viejo y unas zapatillas gastadas como las que usábamos cuando éramos chicos, pero con más tiempo para la familia y los amigos, más sonrisas y esperanzas, más solidaridad y unidad.

Muchas voces hoy clamamos por un cambio y pedimos responsabilidad a nuestros líderes. ¡Basta de estupideces con mirada miope que no llega hasta pasado mañana! Queremos vivir en paz, en armonía con el planeta, produciendo para las necesidades de la gente, con reparto equitativo de la riqueza...

Le pedimos a los ricos y poderosos que piensen como su egoísmo, por sobre a todos los demás, los condena a sí mismos...

Le pedimos a los pobres que se unan en paz y empiecen a apoyarse unos en otros para construir la nueva prosperidad desde el conocimiento y la solidaridad...

Tal vez el 2020 nos encuentre sufriendo nuestra negligencia de hoy... tal vez gozando las mieles de nuestro despertar. Sea lo que sea, nuestra conciencia estará tranquila porque hoy no habremos jugado el bochornoso juego de lo políticamente correcto y hemos apostado con el corazón por la vida.

Pablo de la Iglesia

sábado, 21 de noviembre de 2009

¿Eres un HOMO CONSUMUS o un HOMO RESPONSABILUS?

Cuando inteligencias alienígenas analizan al ser humano...

Gracias a las aventuras y desventuras de Homo Responsabilus y Homo Comumus, y a las sabias explicaciones del Profesor Setemius, descubriremos las repercusiones que tiene nuestro consumo a nivel planetario así como las posibles alternativas a nuestro alcance.

El Ultimátum Evolutivo es un cortometraje realizado por la ONGD SETEM Comunitat Valenciana y el director ganador de dos Goyas, Pablo Llorens. Este corto forma parte de un proyecto de sensibilización con el que SETEM pretende concienciar sobre las causas y consecuencias del consumo irresponsable y acercarnos a alternativas positivas y a nuestro alcance.


Visto en www.espiritualidadypolitica.blogspot.com

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Celebrar la caída del Muro y lamentar 20 años perdidos




En 1989, con el hundimiento del Muro de Berlín y el fin de la carrera armamentista entre las superpotencias, todo el mundo estaba lleno de esperanza, confiando en poder disfrutar pronto de los “dividendos de la paz”. No habría más inversión en armamentos y llegaría al fin la posibilidad de reducir la pobreza y promover un desarrollo generalizado.

Pero en ese momento fue cuando se tomó una decisión muy negativa. Se decidió, por los países más prósperos del mundo, que la economía sería guiada por el mercado. Fue un tremendo error.

El mercado está bien para las empresas, para las transacciones y para el comercio. Pero son la justicia social, la libertad, la igualdad y la solidaridad los valores conductores indesplazables.

Esos son los principios que debemos promover, porque aunque los empresarios sepan cómo hacer negocios, se mueven en un terreno que hay que regular. Esa es la responsabilidad del Estado. No podemos olvidar que, en un contexto democrático, el Estado debe ser la voz de los ciudadanos. El gran poeta Antonio Machado escribió un pequeño pero profundo verso que dice que “es de necio confundir valor y precio”.

Fueron necios. Ahora nos enfrentamos a una enorme crisis, financiera pero sobre todo, una crisis ética, de valores morales y de derechos humanos. También una crisis medioambiental y alimentaria. En este momento invertimos tres mil millones de dólares al día en armamento mientras sesenta mil personas –no me canso de repetirlo- mueren de hambre, de los cuales treinta y cinco mil son niños. ¿Cómo podemos conciliar el sueño si sabemos que cada día se está produciendo este horrendo genocidio silencioso? ¿Cómo podemos permanecer en esta parte privilegiada del mundo, de la aldea global, como a menudo se la denomina, cuando la mayoría de sus habitantes se encuentra sobreviviendo en condiciones de gran precariedad?

Hace diez años, al fijar los Objetivos del Milenio, nos dijeron que no había dinero para luchar contra la pobreza. Los mismos que invierten en armas ingentes cantidades dijeron que no había medios para alimentar a los más de mil millones de personas del mundo que necesitan comida, o para tratar a los que mueren a diario en África por el SIDA. Sin embargo, de repente, aparecieron centenares de miles de millones para “rescatar” a las mismas instituciones financieras que llevaron a esta situación. ¿Qué significa esto? Hay muchos sectores vulnerables en la sociedad, por todo el mundo, que viven en la pobreza extrema. Ahora ha llegado el momento de cambiar esta situación, mediante una gran movilización ciudadana.

Para ello es indispensable que exista el convencimiento de que el cambio es posible. –“Podemos”, como ha dicho el Presidente Obama-. Podemos inventar el futuro, podemos encontrar soluciones para los grandes retos. Si “imposibles” de ayer son hoy posibles, de la misma forma somos capaces de conseguir que los imposibles de hoy sean realidad mañana. Hemos perdido 20 años. Los “globalizadores”, en lugar de fomentar la cooperación internacional, incrementaron los gastos militares, debilitaron a las Naciones Unidas y favorecieron que las riendas del destino mundial estuvieran en muy pocas manos, convirtiendo la “democracia” a escala mundial del Sistema de Naciones Unidas en una “plutocracia” (G-7, G-8, G-20,…) que, incapaz de controlar una economía desbocada y progresivamente especulativa, condujo –ante la impasible actitud del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional- a una gran crisis múltiple.

Tenemos la responsabilidad de cambiar. Ahora, por primera vez en la historia, tenemos la posibilidad de participar de forma no presencial. Esto es algo que consolidará la democracia. Gracias a los SMS de los teléfonos móviles y a Internet, en un breve plazo de se producirá un cambio radical en la capacidad de expresión de los ciudadanos. No sigamos callados. A menudo somos simples espectadores resignados, meros receptores. Podemos propiciar “un nuevo comienzo”. Debemos hacerlo. No dejemos pasar, como hace 20 años, una gran oportunidad. Procuremos la implicación popular para la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global sostenible. De la cultura de fuerza a la cultura del diálogo, de conciliación y de paz.

Federico Mayor Zaragoza
En memoria del Prof. Roberto Marco que tuvo la 
valentía de mirar resueltamente hacia adelante.

viernes, 23 de octubre de 2009

¿Todavía tiene futuro el individualismo?




En Estados Unidos hay una crisis más profunda que la económico-financiera. Es la crisis del estilo de sociedad que se formó desde que fuera constituida por los «padres fundadores». Es una sociedad profundamente individualista, consecuencia directa del tipo de capitalismo que fue implantado allí. La exaltación del individualismo adquirió forma de credo en un monumento delante del majestuoso Rockfeller Center en Nueva York, en el cual se puede leer el acto de fe de John D. Rockfeller Jr: «Creo en el supremo valor del individuo y en su derecho a la vida, a la libertad y a perseguir su felicidad».

En un fino análisis contenido en su clásico libro La democracia en América (1835), el magistrado francés Charles de Tocqueville (1805-1859) señaló al individualismo como la marca registrada de la nueva sociedad naciente. El individualismo se mantuvo triunfante, pero tuvo que aceptar límites debido a la conquista de los derechos sociales de los trabajadores y especialmente al surgimiento del socialismo, que contraponía otro credo, el de los valores sociales. Pero con el derrocamiento del socialismo estatal, el individualismo volvió a tener vía libre bajo el presidente Reagan hasta el punto de imponerse en todo el mundo en forma de neoliberalismo político.

Contra Barack Obama, que intenta un proyecto con claras connotaciones sociales, como salud para todos los estadounidenses y medidas colectivas para limitar la emisión de gases de efecto invernadero, el individualismo resurge con furor. Le acusan de socialista y de comunista y, en facebook, en internet, hasta no se excluye su eventual asesinato si llegara a suprimir los planes individuales de salud. Y eso que su plan de salud no es tan radical, pues, tributario todavía del individualismo tradicional, excluye de él a todos los emigrantes, que son millones.

La palabra «nosotros» es una de las más desprestigiadas de la sociedad estadounidense. Lo denuncia el respetado columnista del New York Times, Thomas L. Friedman en un excelente artículo: «Nuestros líderes, hasta el presidente, no consiguen pronunciar la palabra ‘nosotros’ sin que les produzca risa. No hay más ‘nosotros’ en la política estadounidense, en una época en que ‘nosotros’ tenemos enormes problemas -la recesión, el sistema de salud, los cambios climáticos y las guerras en Irak y en Afganistán- con los que sólo vamos poder lidiar si la palabra ‘nosotros’ tiene una connotación colectiva» (JB 01/10/09).

Sucede que, por falta de un contrato social mundial, Estados Unidos se presenta como la potencia dominante, que prácticamente decide los destinos de la humanidad. Su arraigado individualismo proyectado al mundo se muestra absolutamente inadecuado para señalar un rumbo al ‘nosotros’ humano. Ese individualismo no tiene ya futuro.

Se hace cada vez más urgente un gobierno global que sustituya el unilateralismo monocéntrico. O desplazamos el eje del ‘yo’ (mi economía, mi fuerza militar, mi futuro) hacia ‘nosotros’ (nuestro sistema de producción nuestra política y nuestro futuro común) o difícilmente evitaremos una tragedia, no sólo individual sino colectiva. Independientemente de ser socialistas o no, lo social y lo planetario deben orientar el destino común de la humanidad.

Pero, ¿por qué ese individualismo tan arraigado? Porque está fundado en un dato real del proceso evolutivo y antropogénico, pero asumido de forma reduccionista. Los cosmólogos nos aseguran que hay dos tendencias en todos los seres, especialmente en los seres vivos: la de auto-afirmación (yo) y la de integración en un todo mayor (nosotros). Por la autoafirmación cada ser defiende su existencia; si no, desaparece. Pero por otro lado, nunca está sólo, está siempre enredado en un tejido de relaciones que lo integra y le facilita la supervivencia.

Las dos tendencias coexisten, juntas construyen cada ser y sustentan la biodiversidad. Excluyendo una de ellas surgen patologías. El ‘yo’ sin el ‘nosotros’ lleva al individualismo y al capitalismo como su expresión económica. El ‘nosotros’ sin el ‘yo’ desemboca en el socialismo estatal y en el colectivismo económico. El equilibrio entre el ‘yo’ y el ‘nosotros’ se encuentra en la democracia participativa que articula ambos polos. Ella acoge al individuo (yo) y lo ve siempre insertado en una sociedad mayor (nosotros), como ciudadano.

Hoy necesitamos una hiperdemocracia que valore cada ser y a cada persona y garantice la sostenibilidad de lo colectivo que es la geosociedad naciente.

Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor

Fuente: Koinonia
Visto en www.espiritualidadypolitica.blogspot.com
Imagen: Revista Fusión

lunes, 12 de octubre de 2009

Hacia un cambio de paradigma



Todavía estamos inmersos en un sistema de dominación con principios del patriarcado que van en contra del desarrollo equilibrado de nuestras potencialidades como seres humanos y contra el mundo natural en el que estamos inmersos.

El progreso sin fin tomó sólo el aspecto económico y vivimos su fracaso en el orden humano, son muestras de ello las devastadoras guerras del siglo XX y el hecho de que hoy 3.000 millones de personas en el mundo está dentro de los niveles de pobreza con su consecuente difícil acceso a un desarrollo intelectual ya sea por un estado de malnutrición o por no tener acceso a los conocimientos ya que la subsistencia es la principal motivación de sus vidas.

Los avezados sin escrúpulos que tienen el poder económico y que lo usan para continuar con la acumulación, consideran un éxito sus negocios, pero existe en ellos una profunda ignorancia del ser humano, de la vida y del orden del universo, o quizás no lo ignoren, pero su ética y valores van contra la ley natural inscripta en todos los sistemas de la vida.

El progreso sin fin tiene sus raíces en el pensamiento cartesiano, siglo XVII, al establecer la separación entre espíritu y materia, concepto dualista de la naturaleza del hombre.

La humanidad se dedicó al progreso material y en el hombre fundamentalmente a sus necesidades físicas, olvidándose del orden natural que preserva la vida, olvidándose que los pensamientos son intangibles, que el lenguaje es simbólico, que hay sentimientos y emociones que son el motor de las grandes creaciones artísticas y científicas, que el hombre es capaz de amar y trascender de sí, salir de su egocentrismo en pos del mundo y de sus semejantes y esto es producto de su ser esencial y de un concepto monista de la naturaleza humana.

Así como descartaron el espíritu del cuerpo, descartaron a una naturaleza divina del mundo y a ese dios lo consideraron tan trascendente, que también lo colocaron fuera del universo.

Entonces la naturaleza es saqueada, las especies inocentes desaparecen, las aguas y el aire se contaminan, y millones de personas son condenadas a todo tipo de frustraciones y sufrimientos.

En el mundo natural existe una comunicación ordenada, determinante e implacable, hay sistemas de mensajes que interactúan con precisión en todos los sistemas.

Hay una frase de Gregory Bateson muy profunda que dice: “El Dios ecológico es incorruptible y por lo tanto no se deja burlar”.

Por lo tanto debemos entre todos enarbolar el concepto de la naturaleza y de la vida como un todo sagrado, es decir que merece el más alto respeto y tomar actitudes y acciones que respondan a tal concepto.

Entonces el sentido del camino es construir un nuevo paradigma cuyo sistema sea de armonía y para ello una de las vías posibles es el desarrollo de una conciencia personal y una conciencia global.

Se entiende por conciencia personal el autoconocimiento, sabemos que la evolución es un lento proceso que a través de la materia inerte ha surgido la vida, la mente y el espíritu; conocer nuestra naturaleza primero para luego afrontar los conflictos externos, saber que tenemos tres esferas, sensitiva, emocional e intelectual, saber que las decisiones tomadas por egoísmo o por miedo provienen del ego y no desde el fondo de nuestro ser.

Conocer la correlación entre pensamiento, decisión, acción o no-acción, y que los pensamientos se pueden cambiar y por ende todo el proceso.

Por último una conciencia global, abarcaría la creación de Organismos Nacionales en todos los países compuestos por equipos interdisciplinarios integrados por intelectuales, pensadores, científicos y economistas con una posición superadora con respecto a ideologías, partidismos y religiones ( ya que todos estos son separatistas), es decir, sería establecer a través del diálogo y en pleno consenso, códigos para todas las naciones respetando la identidad de los pueblos, con prioridad a lograr el equilibrio de los sistemas naturales y del género humano como parte del todo natural, este mismo hombre que es la causa del desequilibrio y la destrucción, restablecería el concepto sagrado del cosmos y de la vida.

Establecerían los códigos y su regulación a través de representantes en un Parlamento Global Internacional, que distaría en su totalidad por su esencia a las actuales organizaciones globales que carecen de transparencia porque predominan como corporaciones accionistas.

Existen dos palabras muy usadas y que están mal aplicadas aún en un sistema de dominio que debe llegar a su fin, y cuyas definiciones son contrarias, ellas son: economía y amor

Economía: administración de bienes escasos

Amor: único bien que crece cuando se reparte

Dicotomía interesante para entender la realidad y ver si somos capaces de trascender nuestro egocentrismo y ser creadores para el bien.

Ángeles Román
Profesora de Filosofía - Poeta

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Ser humano: poético y prosaico


Uno de los más inspirados poetas alemanes, Friedrich Höderlin (1770-1843), dijo lo siguiente: «El ser humano habita poéticamente la Tierra». Este pensamiento lo completó luego un pensador francés, Edgar Morin: «El ser humano habita también prosaicamente la Tierra». Poesía y prosa además de ser géneros literarios, expresan dos modos existenciales de ser.

La poesía supone la creación que hace que la persona se sienta tomada por una fuerza mayor que le trae conexiones inusitadas, iluminaciones nuevas, rumbos nuevos. Bajo la fuerza de la creación la persona canta, sale de la rutina y asume caminos diferentes. Surge entonces el chamán que se esconde en cada persona, esa disposición que nos hace sintonizar con las energías del universo, que capta el pulsar del corazón del otro, de la naturaleza y de Dios mismo. Por esta capacidad se descubren nuevos sentidos de lo real.

«Habitar poéticamente la Tierra» significa sentirla como algo vivo, evocativo, grandioso y mágico. La Tierra es paisajes, colores, olores, fascinación y misterio. ¿Cómo no extasiarse ante la majestad de la selva amazónica, con sus árboles cual manos tendidas hacia lo alto, con la maraña de sus lianas y enredaderas, con los sutiles matices de sus verdes, rojos y amarillos, con los trinos de las aves y la profusión de sus frutos? ¿Cómo no quedarse boquiabierto ante la inmensidad de las aguas que penetran lentamente en la espesura y descienden mansamente hasta el océano? ¿Cómo no sentirse lleno de temor reverencial al caminar horas y horas por la selva virgen, como varias veces me tocó hacerlo con Chico Mendes? ¿Cómo no sentirse pequeño, perdido, un bichito insignificante ante su incalculable biodiversidad?

Habitamos poéticamente el mundo cuando sentimos en la piel el frescor suave de la mañana, cuando padecemos bajo la canícula del sol de mediodía, cuando nos serenamos al atardecer, cuando nos invade el misterio de la oscuridad de la noche. Nos estremecemos, vibramos, nos llenamos de ternura y nos extasiamos ante la Tierra en su inagotable vitalidad, y al encontrarnos con la persona amada. Entonces vivimos el modo de ser poético.

Lamentablemente son ciegos y sordos y víctimas de la lobotomía del paradigma positivista moderno quienes ven la Tierra simplemente como un laboratorio de elementos físico-químicos, como un conglomerado inconexo de cosas yuxtapuestas. No, ella está viva, es Madre y Pachamama.

También habitamos la Tierra prosaicamente. La prosa recoge la cotidianidad y el día a día gris, hecho de tensiones familiares y sociales, como los horarios y los deberes profesionales, con discretas alegrías y tristezas disimuladas. Pero lo prosaico también esconde valores inestimables. Se descubren tras una larga estancia en un hospital, o cuando regresamos presurosos después de pasar penosos meses fuera de casa. Nada más suave que el sereno transcurrir de los horarios y de los quehaceres domésticos y profesionales. Nos da la sensación de una navegación tranquila por el mar de la vida.

Poesía y prosa conviven y se alternan de tiempo en tiempo. Tenemos que velar por lo poético y lo prosaico de nuestras vidas, pues ambos se complementan y ambos están amenazados de banalización.

La cultura de masas ha desnaturalizado lo poético. El ocio, que sería el momento de ruptura de lo prosaico, ha sido aprisionado por la cultura del entretenimiento que incita al exceso, al consumo de alcohol, de drogas y de sexo. Es una vivencia poética, pero domesticada, sin éxtasis; un disfrute sin encantamiento.

Lo prosaico ha sido trasformado en simple lucha darviniana por la supervivencia, extenuando a las personas con trabajos monótonos, sin esperanza de gozar del merecido ocio. Y cuando éste llega, resultan rehenes de quienes han pensado todo por ellas, organizan sus viajes y les fabrican experiencias inolvidables. Y lo consiguen. Pero como todo es artificialmente inducido, el efecto final es un doloroso vacío existencial. Y entonces les dan antidepresivos.

Saber vivir con levedad lo prosaico y con entusiasmo lo poético es indicativo de una vida plenamente humana.
Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor.

Fuente: Koinonia

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Revolución automovilística en ciernes

Brasil puede aprovechar el boom de los automóviles eléctricos para crear una industria propia ante la inminente crisis climática y petrolera y la muerte anunciada del motor a explosión.

El vehículo eléctrico, híbrido o puro, provocará una revolución industrial y energética en el mundo en las próximas décadas, golpeando en especial a los combustibles líquidos. Pero el etanol vegetal sobrevivirá y crecerá, afirman expertos brasileños consultados para este artículo.

La actual industria automovilística "estará sepultada dentro de 15 años" si la producción china de vehículos eléctricos cumple sus metas, estima el economista Gustavo dos Santos, del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.

En consecuencia, la expansión del etanol (más limpio que la gasolina) será menor que la esperada por el gobierno brasileño y se interrumpirá hacia 2020, prevé Santos.

La ensambladora privada china BYD (Build Your Dreams o construye tus sueños), que empezó como una fábrica de baterías, espera vender 700.000 automóviles eléctricos en 2010 y tiene como meta elevar su producción anual a ocho millones de unidades en 2025, la mitad para exportación, ejemplificó Santos a este reportero.

Además, el gobierno chino decidió convertir a ese país en una potencia automovilística y subsidia la venta de vehículos eléctricos o híbridos, que combinan batería y motor de combustión.

El avance de estos nuevos automóviles, de mayor eficiencia energética que los de combustión, fue bloqueado desde su nacimiento por el gran poder político de las petroleras, recordó Santos. Incluso el sector automotor se resiste a los cambios porque significan la pérdida de toda una estructura implantada durante más de un siglo.

Pero ahora la amenaza del cambio climático tiende a hacer “inevitable” la revolución de la energía y de toda la cadena metalmecánica, con consecuencias en otras dos industrias centrales, la electro-electrónica y la química, y en el ordenamiento urbano, señaló el economista.

Los gases que emite el transporte automotor basado en derivados del petróleo, como la gasolina y el gasóleo, recalientan la atmósfera.

En el mundo estalló una carrera tecnológica que se refleja en los numerosos modelos eléctricos exhibidos en el 63 Salón del Automóvil de Frankfurt, que se celebra desde el 17 hasta el 27 de este mes, reiterando la tendencia de ferias similares. Prácticamente todas las grandes fabricantes los están produciendo.

Los gobiernos de países ricos subsidian en grande el desarrollo y la venta de estos vehículos. General Motors, salvada de la quiebra por intervención del gobierno estadounidense, espera recuperarse con su modelo Volt, un híbrido recargable que podrá recorrer 98 kilómetros con un litro de gasolina y estará a la venta en 2010.

China ayuda a desequilibrar el juego porque “no tiene compromisos con la industria petrolera ni con la vieja industria automovilística”, observó Santos en un artículo publicado en la edición junio-julio de la revista Costo Brasil.

El objetivo chino de popularizar el automóvil en ese país, necesario para sostener el crecimiento económico actual, es imposible con el petróleo por la insuficiencia de la oferta mundial, alegó Santos.

Las baterías, aún muy grandes y costosas, requieren muchas horas de recarga para recorridos limitados, y siguen siendo el talón de Aquiles del vehículo eléctrico. Pero su adecuación es sólo cuestión de tiempo, porque se le han destinado grandes inversiones de las industrias automovilística, informática y de telefonía celular.

Santos cree que el futuro depende “más de las disputas políticas que de factores técnicos”. Además de las presiones de toda la cadena metalmecánica y de las petroleras, Estados Unidos, Europa y Japón tratarán de impedir que China se convierta en una potencia automovilística, arguye, y no hay que descartar una reacción proteccionista que podría sumir al mundo en otra recesión económica.

El vehículo eléctrico puede promover una revolución tecnológica que impulsaría las inversiones, sosteniendo un crecimiento ambientalmente sano, al “destruir buena parte de la capacidad productiva mundial”, razona el economista.

A partir de una fuerte reducción del consumo, el precio del petróleo empezaría a caer dentro de unos 10 años. En consecuencia, Brasil tiene poco tiempo para aprovechar las gigantescas reservas que descubrió en 2007 bajo una capa de sal en aguas profundas del océano Atlántico, según Santos.

Paulo Cesar Lima, asesor de la Cámara de Diputados especializado en temas energéticos, coincide con Santos.

Basándose en previsiones del sector, según las cuales 30 por ciento de los vehículos que se fabriquen en 2030 serán eléctricos, Lima advierte que la extracción de los yacimientos “presal” podría resultar inviable en cuatro décadas por el bajo precio que tendría entonces el crudo.

Descubierto a unos 7.000 metros de profundidad, el crudo brasileño tendrá costos muy elevados de producción, cercanos a 40 dólares por barril de 159 litros, según autoridades energéticas.

El “factor determinante”, para Lima, será la cuestión ambiental que forzará la vigencia del vehículo eléctrico. Éste, a su vez, “puede afectar el mercado del etanol” y su pasaje a la categoría de “commodity”, es decir mercancía de libre comercialización, estima.

Pero la revolución eléctrica no impedirá la supervivencia y expansión del etanol, pues reduce la emisión de gases de efecto invernadero, agrega Lima.

El etanol brasileño de caña de azúcar es reconocido por sus beneficios ambientales, a diferencia del obtenido de maíz y otras materias primas agrícolas en Estados Unidos y Europa. Pero enfrenta críticas por las condiciones laborales penosas de los cañaverales y por desplazar cultivos de alimentos.

La sustitución del combustible líquido “será un proceso lento”, y por mucho tiempo predominará el vehículo híbrido, que emplea un motor a combustión para generar la electricidad propulsora, prevé Pietro Erber, presidente de la Asociación Brasileña del Vehículo Eléctrico.

Para el híbrido, el etanol ofrece ventajas respecto de los derivados del crudo, especialmente del gasóleo, que es importado por Brasil para abastecer camiones y autobuses, evalúa Erber. Esa ventaja puede ampliarse si se grava el petróleo para desalentar su consumo y en beneficio del clima, acota.

El crudo perderá mercado, pero no el etanol, pues es un combustible “más homogéneo” y por eso se mezcla con la gasolina para mejorar el desempeño y reducir la contaminación, asegura Jayme Buarque de Hollanda, director del no gubernamental Instituto Nacional de Eficiencia Energética.

Además, no se trata solo del etanol, sino de la biomasa como fuente de energía renovable y menos contaminante. A partir de la caña también se genera electricidad, con el bagazo, además de la producción de azúcar y de la vinaza fertilizante, destaca Buarque.

El uso diversificado de la biomasa es una vocación de este país, que tiene agua, sol y tierra abundantes. Hay por delante un amplio futuro de investigación y desarrollo para sustituir buena parte de los “3.000 productos del petróleo”, añade Fernando Siqueira, presidente de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, la empresa petrolera capitales mixtos.

Para ese futuro, Brasil debería invertir en células de combustible, destinadas a sustituir a las baterías, según Santos. Este dispositivo electroquímico convierte la energía del combustible en electricidad con mayor eficiencia que la batería y daría al etanol viabilidad a largo plazo, ante la muerte anunciada del motor a explosión.

Para el economista, el actual cambio de paradigma, al reducir obstáculos propicia una singular oportunidad para que Brasil cree, como China, una industria automovilística nacional de vehículos eléctricos con marca propia. Dispone para ello de enormes recursos energéticos y de capacidad tecnológica, concluyó.

Por Mario Osava - IPS/IFEJ


* Este artículo es parte de una serie producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales) para la Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible (http://www.complusalliance.org).

Fuente: www.tierramerica.info

viernes, 11 de septiembre de 2009

Zen y la crisis de la cultura occidental




Vengo insistiendo desde hace tiempo en que por detrás de la crisis actual económico-financiera actual hay una crisis de paradigma civilizatorio. ¿De qué civilización? Se trata obviamente de la civilización occidental, que a partir del siglo XVI fue mundializada por el proyecto de colonización de los nuevos mundos.

Este tipo de civilización se estructura en la voluntad de poder-dominación del sujeto personal y colectivo sobre los otros, los pueblos y la naturaleza. Su arma mayor es una forma de racionalidad, la instrumental-analítica, que compartimenta la realidad para conocerla mejor y así someterla más fácilmente. Después de quinientos años de ejercicio de esta racionalidad, con los innegables beneficios que ha traído y que encontró en la economía política capitalista su más cabal realización, estamos constatando el alto precio que nos ha hecho pagar: el calentamiento global, inducido en gran parte por el industrialismo sin límites, y la amenaza de una catástrofe previsible ecológica y humanitaria.

Estimo que todos los esfuerzos que se hagan dentro de este paradigma para mejorar la situación serán insuficientes. Serán siempre más de lo mismo. Tenemos que cambiar para no perecer. Es el momento de inspirarnos en otras civilizaciones que ensayaron un modo más benevolente de habitar el planeta. Lo que fue bueno ayer, puede valer también para hoy.

Tomo como una de las referencias posibles el zenbudismo. Primero, porque ha influenciado todo el Oriente. Nacido en la India, pasó a China y llegó a Japón. Después, porque ha penetrado ampliamente en estratos importantes de Occidente y de todo el mundo. El Zen no es una religión. Es una sabiduría, una manera de relacionarse con todas las cosas de tal forma que se busca siempre la justa medida, la superación de los dualismos y la sintonía con el Todo.

Lo primero que hace el budismo zen es destronar al ser humano de su pretendida centralidad, especialmente del yo, núcleo básico del individualismo occidental. Él nunca está separado de la naturaleza, es parte del Todo. En seguida, procura una razón más alta que está más allá de la razón convencional. Se niega a tratar la realidad con conceptos y fórmulas. Se concentra con la mayor atención posible en la experiencia directa de la realidad tal como la encuentra.

«¿Qué es el zen?» preguntó un discípulo al maestro. Y éste respondió: «las cosas cotidianas; cuando tienes hambre, comes, cuando tienes sueño, duermes». «¿Pero no hacen eso mismo todos los seres humanos normales?» -atajó el discípulo. «Sí» ―respondió el maestro― «los seres humanos normales cuando comen piensan en otra cosa, cuando duermen, no pegan ojo porque están llenos de preocupaciones». ¿Qué significa esta respuesta? Significa que debemos ser totalmente uno en el acto de comer y totalmente entregados al acto de dormir. Como ya decía la mística cristiana Santa Teresa: «cuando gallinas, gallinas, cuando ayuno, ayuno». Esta es la actitud zen. Empieza por hacer con la máxima atención las cosas más cotidianas como respirar, andar y limpiar un plato. Entonces ya no hay dualidad: estás todo tú en todo lo que haces. Por eso, obedece a la lógica secreta de la realidad sin la pretensión de interferir en ella. Acogerla con el máximo de atención nos hace integrados porque no nos distraemos con representaciones y palabras.

Esta actitud le ha faltado al Occidente globalizado. Estamos siempre imponiendo nuestra lógica a la lógica de las cosas. Queremos dominar. Y llega un momento en que ellas se rebelan, como estamos constatando actualmente. Si queremos que la naturaleza nos sea útil, debemos obedecerla.

No dejaremos de producir y de hacer ciencia, pero lo haremos con la máxima conciencia y en sintonía con el ritmo de la naturaleza. Orientales, occidentales, cristianos y budistas pueden usar el zen de la misma forma que peces grandes y pequeños pueden morar en el mismo océano. Es otra forma de vivir que puede enriquecer nuestra cultura en crisis.



Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor


Fuente: Koinonia

lunes, 7 de septiembre de 2009

La política meditada



En el mundo de la empresa innovadora, la práctica de la meditación regular y frecuente se va imponiendo con naturalidad, y se promueven espacios de silencio para poder mirar el entorno (y mirarse) con mayores dosis de imparcialidad y equilibrio. La meditación abre, cada vez más, las oportunidades a una gestión de las organizaciones en que las emociones tengan un papel más valorado y reconocido al mismo nivel que las aptitudes y las actitudes. 


El estrés y la ansiedad, por ejemplo, se han convertido en una de las mayores causas de falta de competitividad y de baja laboral. Si añadimos la falta de relajación y de descansos adecuados, se produce un alarmante descenso de nuestra energía vital, condicionando nuestro estado de ánimo y éste, a su vez, nuestro comportamiento y rendimiento global.

El contexto de crisis, con sus escenarios de incertidumbre y complejidad, ha castigado duramente los delicados equilibrios emocionales que la vida moderna exige a las personas. “No he parado ni un minuto”, es la frase recurrente que refleja una ocupación constante, sin pausa (descanso), ni silencios (reflexión), que perjudican enormemente la calidad de cualquier tarea. Las empresas se han dado cuenta del potencial que para la productividad y la innovación tienen el silencio reflexivo y la calma serena.

Mientras, la política parece que ignora estas consideraciones y desprecia la meditación y el cuidado del espíritu como estructura medular del carácter de nuestros representantes. La dimensión espiritual de la persona, por ejemplo, no puede ser ignorada, tampoco, desde la izquierda renovadora y mucho menos desde el socialismo democrático que tiene una base electoral y sociológica de cultura católica muy amplia y un anclaje histórico con las comunidades de base cristianas y los sectores renovadores de la jerarquía. Pero no estamos hablando de religión… ni de iglesias. Hay que multiplicar los gestos hacia las comunidades laicas y creyentes comprometidas con la acción social, sí; pero acercarnos también con respeto e interés hacia otros espacios de trascendencia espiritual no específicamente religiosa.

Hasta ahora, la izquierda se ha movido con un reduccionismo simplista considerando lo espiritual como un fenómeno meramente religioso. Gran error. Lo espiritual, entendido como el sentido que le damos a las cosas y a nuestra vida, permite residenciar en valores y principios los verdaderos reguladores de nuestro comportamiento. Y ahí radica su potencial para la política. Un gestor público debe ser una persona de densidad moral y ética, y para ello es imprescindible una actitud reflexiva y pausada y una vida interior rica y equilibrada.

La política, con sus ritmos mediáticos y su inmediatez táctica, aleja a nuestros representantes, demasiadas veces, de la ponderación y la distancia imprescindibles. Nadie reclama, por ejemplo, tiempo para evaluar la respuesta adecuada, para estudiar una propuesta, para pensarla con calma. Es como si la distancia cautelar que tantas veces debería guiar la actuación pública, sea un demérito o un defecto. Todo lo contrario.

Hay un nuevo espacio para la política meditada. La ciudadanía lo está pidiendo a gritos. La meditación, el silencio, el retiro, el estudio, deben de estar presentes en la vida política y en nuestros líderes. Necesitamos políticos con mayor capacidad de escuchar su interior y de compartir experiencias de profunda e intensa concentración personal. Una espiritualidad humana, profundamente humanista, como base de otra política.

Necesitamos líderes reflexivos, capaces de meditar, de buscar en su equilibrio personal la fuerza y las ideas que guíen su actividad. Puede ser una dimensión religiosa, pero no necesariamente. Debemos fomentar las prácticas que buscan el equilibrio y la armonía como el yoga o el tai-chi y acercarnos a ellas con una nueva naturalidad. En España todavía hay un prejuicio latente hacia tales disciplinas que, ignorantes e petulantes, algunos identifican como “raras”.

Martin Boronson, autor del best seller “Respira” (Urano) nos anima a recuperar el control personal con sólo un minuto al día. Y recomienda seguir cuatro pasos: crear un lugar de silencio y soledad; sentarse en una silla con la espalda enderezada, con las manos y las piernas relajadas pero inmóviles; activar el reloj avisador en un minuto exacto, y cerrar los ojos, centrando la atención de la mente en la respiración hasta que suene la alarma. ¿Se lo imaginan? Y todavía más: ¿Se imaginan a nuestros políticos con este minuto de serenidad?

Creo que la política necesita de estos minutos “de oro”. Y la comunicación política, todavía más. Durante el verano, algunos líderes políticos han recomendado a sus adversarios que “se relajen” o “se retiren a un monasterio”. La sugerencia, si reflejara una reivindicación sincera e incluyente de la política meditada, sería un cambio notable que deberíamos aplaudir. Pero dicha con un cierto desdén y como una invectiva, refleja un prejuicio sobre el valor del retiro y de la relajación en la vida pública.

El descrédito de la política y de los políticos tiene que ver –y mucho- con el deterioro del lenguaje político. Dime como hablas y te diré quien eres (y cómo eres). Deberíamos relajarnos, sí; pero para pensar mejor y ver si hay algo en el interior que valga la pena. Y, sólo entonces, abrir la boca.

Antoni Gutiérrez-Rubí
Asesor de comunicación

Fuente: http://www.gutierrez-rubi.es/2009/09/05/la-politica-meditada/

jueves, 3 de septiembre de 2009

El discurso que hizo que mataran a JFK

miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿Sobrepasamiento y colapso del sistema mundial?

Hoy en día en todos los países y foros se habla de desarrollo-crecimiento como nunca antes. Es una obsesión que nos acompaña por lo menos desde hace tres siglos. Ahora que se ha producido el colapso económico, la idea ha vuelto con renovado vigor, porque la lógica del sistema no permite, sin autonegarse, abandonar esa idea-matriz. ¡Ay de las economías que no consigan rehacer sus niveles de desarrollo-crecimiento! Van a sucumbir junto a una eventual tragedia ecológica y humanitaria.

Pero tenemos que decirlo con todas las letras: retomar esa idea es una trampa en la que está cayendo la mayoría, inclusive Benedicto XVI en su reciente encíclica Caritas in veritate, dedicada al desarrollo. Esto puede verificarse casi de manera unánime en los discursos de los representantes de los 192 pueblos presentes en la reunión de la ONU a finales de junio. La gran excepción, que causó asombro, fue el discurso inicial y final del presidente de la Asamblea General, Miguel d’Escoto, que pensó hacia delante en la lógica de otro paradigma de relación Tierra-Vida-Humanidad, y subordinando el desarrollo al servicio de estas realidades centrales. Del resto no se oía otra cosa: hay que retomar el desarrollo-crecimiento, si no la crisis se perenniza.

¿Por qué digo que es una trampa? Porque para alcanzar los índices mínimos de desarrollo-crecimiento del 2% anual previsto, necesitaríamos dentro de poco dos Tierras iguales a la que tenemos. No lo digo yo, lo dijo el expresidente francés Jacques Chirac cuando el IPCC publicó en Paris el 2 de febrero de 2007 los resultados del calentamiento global. Lo repiten con frecuencia el renombrado biólogo Edgard Wilson y el formulador de la teoría de la Tierra como Gaia, James Lovelock, entre otros. La Tierra está dando señales inequívocas de estrés generalizado. Hay límites que no se pueden sobrepasar.

Recientemente, el Secretario de la ONU, Ban-Ki-Moon advirtió a los pueblos de que solamente tenemos unos diez años para salvar a la civilización humana de una castástrofe ecológica planetaria. En un número reciente de la revista Nature, un prestigioso grupo de científicos publicó un informe sobre «Los límites del planeta» (planetary boundaries) en el que afirmaban que en varios ecosistemas de la Tierra estamos llegando punto de no retorno (tipping point) con referencia a la desertificación, la fusión de los cascos polares y del Himalaya, y a la creciente acidez de los océanos. Cabe aquí citar, en mi opinión, el mejor fundamentado estudio de los autores del legendario Los límites del crecimiento del Club de Roma de 1972: D. Meadows y J. Randers. Su libro de 1991 tiene un título que es una llamada de alerta: Mas allá de los límites: colapso total o un futuro sostenible.

La tesis de estos autores es que la excesiva aceleración del desarrollo-crecimiento de las últimas décadas, del consumo y del desperdicio, nos han hecho conocer los límites ecológicos de la Tierra. No hay técnica ni modelo económico que garantice la sostenibilidad del proyecto actual. El economista Ignacy Sachs, amigo de Brasil, uno de los pocos que propone un ecosociodesarrollo comenta: «No se puede excluir la idea de que, por exceso de aplicación de racionalidad parcial, acabemos en una línea de irracionalidad global suicida» («Forum», junio 2009 p.19). Ya he afirmado en este espacio que la cultura del capital tiene una tendencia autosuicida. Prefiere morir a cambiar, arrastrando a otros consigo.

Los formuladores de la visión sistémica llaman a este fenómeno sobrepasamiento y colapso. Es decir, sobrepasamos los límites y nos dirigimos hacia un colapso.

¿Estaré siendo pesimista? Respondo con José Saramago: «no soy pesimista, la realidad es la que es pésima». Efectivamente: o abandonamos el barco del desarrollo insostenible en dirección a lo que la Carta de la Tierra llama «un modo sostenible de vivir» y los andinos «el bien vivir», o vamos a tener que aceptar el riesgo de ser despedidos de este planeta.

Pero como el universo está hecho de virtualidades todavía no ensayadas, esperamos que surja una que nos salve a todos.

Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor

Fuente: Koinonia

martes, 1 de septiembre de 2009

¿Qué anestesia usan?


¿Qué tipo de anestesia social están usando con nosotros que hace que se acepten sin rechistar las ayudas estatales multimillonarias a los bancos y banqueros y que, sin embargo, no se permita ayudar a los parados de larga duración con una ayuda de subsistencia?


Si algún día alguien consigue descubrir cuánto dinero -público- se le ha inyectado a los bancos para prolongar la agonía de este sistema, verá que habrá sido muchísimo más que las migajas que se pretende dar a los parados que han sufrido los sueños del "ladrillo para todos" que nos vendieron los que se hicieron ricos con nuestra ruina.

Y sin embargo, incluso encontramos en la clase media gente que piensa que no debe darse ayudas a los parados porque son unos vagos que no quieren trabajar, pero no piensan -curiosamente- que ayudar a los bancos perpetúe el cáncer económico que consiste en financiar con dinero público a la banca privada.

El dinero antes que las personas; los neocon siguen haciendo estragos. Y mientras, ni manifestaciones, ni protestas airadas, ni una queja; sólo esperamos -la mayoría rezando incluso- que la Bolsa vuelva a subir y todos podamos creer que somos ricos otra vez. Va a ser una larga espera y, por lo visto, aburrida.

por Emilio Iglesias Delgado

Fuente: El País (28/08/09)


lunes, 17 de agosto de 2009

Desafíos Globales, Respuestas Locales

La necesidad de hacer frente al mayor desafío que enfrenta la humanidad, compatibilizar nuestras necesidades con las de la tierra, nos coloca ante una coyuntura de difícil resolución para una dirigencia política y económica apegada al “status quo” y con escasa predisposición para ejercer creativamente; sin embargo, observando la gama de recursos disponibles, tenemos ante nuestros ojos la más grande oportunidad de mejorar la calidad de vida de la gente con un alcance masivo que supera todas nuestras expectativas.

El mapa internacional nos dice que nos enfrentamos a una serie de crisis, especialmente las de tipo alimentaria, energética y ambiental. La respuesta de la humanidad está dividida; mientras unos buscan soluciones transformadoras, otros alientan medidas que estiren un tiempo más el funcionamiento de un sistema cuya homeostasis no se sostiene si no es con rebuscadas medidas cuyo único propósito es proteger los intereses de los grupos de poder más concentrados.

La crisis agropecuaria argentina es un ejemplo de cómo nuestros viejos esquemas de pensamiento se chocan contra un muro a la hora de buscar soluciones a nuestros problemas políticos y económicos. Para el sector agropecuario el sistema funciona en los números y buscan proteger sus ingresos con paliativos como bajas en las retenciones, simplificaciones impositivas, créditos blandos, etc.; como contrapartida, el gobierno se ha transformado en un parásito que chupa la sangre del productor y no puede reconocer que es el causante de su propia enfermedad, que nos contamina a todos y nos aleja de los debates constructivos.

En España vemos al sector pesquero reclamando bajas en el gasoil en un contexto socioeconómico mundial que sostiene que eso es imposible a largo plazo; por más pescado que repartan para llamar la atención, y por más subsidios y paños fríos que ponga el gobierno de Zapatero, antes o después, el gasoil va a aumentar. Ejemplos de esta naturaleza cunden en todo el planeta y vemos como la solución de un problema conlleva la creación de otro, así el crecimiento económico provoca daños ambientales, o la protección del medio ambiente nos predispone a una profundización de las carencias energéticas, etc.

Mientras tanto, los ciudadanos de a pié intuimos que a la larga estaremos peor. Volviendo al conflicto agropecuario, gane quien gane, a la larga perdemos todos porque no se está debatiendo en profundidad y con toma de conciencia global, cual es el verdadero desafío que tenemos por delante. Si gana el gobierno, caemos en la trampa de la redistribución de un ingreso marcado por la corrupción y la avaricia; si gana el campo y se alienta el correcto funcionamiento de lo que hay, al menos mantenemos una relativa generación de empleos mediocres, una industria metalmecánica que se mueve y unas economías regionales que, en un contexto internacional óptimo para el país, escapan a la crisis. Entre los dos extremos, la ciudadanía se inclina por avalar el reclamo del campo porque es un mejor punto de apoyo para avanzar en una dirección más adecuada.

No creo que sea bueno que mientras una parte de la sociedad se enfrenta en defensa de intereses particulares, el resto nos quedemos inmovilizados y prisioneros de esta disputa; debemos aceptar que este es un desafío que se disolverá en su momento y cuando surja espontáneamente una nueva forma de ver las cosas. Tan solo nos resta confiar que el mantenimiento de los equilibrios transitorios nos traiga el mínimo dolor y que la toma de conciencia ocurra cuando no sea demasiado tarde.

Estoy convencido que podemos seguir atentos y comprometidos con esta situación, mientras que en paralelo vamos generando condiciones superadoras. Es un tiempo donde los municipios, especialmente los pequeños, pueden tomar una serie de medidas que vayan configurando el escenario de lo que será la sociedad del futuro; en ese sentido podemos mencionar:

  • Soberanía Alimentaria
En términos macro, la demanda de alimentos por parte de las economías ricas va a aumentar y es de esperar que el productor primario y la industria agroalimentaria presionen por exportar la mayor parte de los stocks. Esta situación podría comprometer el suministro de alimentos a los más a los pobres, razón por la cual es urgente promover pequeñas producciones en las escuelas, iglesias, plazas, parques y viviendas; cada una adaptada según sus necesidades estéticas y ecológicas, pero con un criterio práctico y estratégico que contemple este punto y la cuestión ambiental.

  • Soberanía Energética
Cuanto menos dependencia energética tenga una comunidad y mejor acceso a su suministro, mejores posibilidades tiene en el futuro. Hoy las posibilidades de acercarnos a la autosuficiencia están mucho más accesibles y esto debe ser promovido como política central de los municipios; algunas medidas factibles:
  1. Capacitación intensiva de arquitectos, ingenieros, funcionarios y constructores en la integración de energías renovables en todo tipo de edificaciones; esto es algo sencillo de hacer y sus frutos pueden ser muy promisorios. La tecnología y las herramientas están, la limitación se encuentra en la falta de conocimientos para su implementación; en la medida que los profesionales estén familiarizados con las mismas, la demanda encontrará su respuesta y la oferta se expresará en los canales comerciales.
  2. Incorporación de generadores solares, eólicos y de biomasa en los edificios públicos. Esto debe hacerse con un doble criterio económico y educativo, de tal modo de multiplicar el impacto del punto anterior.
  3. Planificar los barrios de viviendas sociales con criterios de bioarquitectura y geoingeniería. Hoy, la oferta de estos barrios responde a un criterio estéticamente degradante, energéticamente impresentable y económicamente inaceptable; es imprescindible incorporar diseños innovadores que permitan la incorporación de materiales nobles, cualidades bioclimáticas, acceso a energías renovables que permitan que los más humildes dispongan más energía a menores costos, entornos ambientalmente cuidados y educación para el mejor uso de estas posibilidades.
  4. Estimular fuertemente el fomento de los puntos anteriores en las viviendas y comunidades rurales para fomentar la autosuficiencia con las mejores condiciones de calidad de vida.
Podemos paralizarnos en interminables análisis acerca de cómo resolvemos nuestros viejos problemas con viejas formas de pensar, o podemos impulsar grandes transformaciones con la suma de soluciones sencillas. Es como si viviéramos en dos mundos; uno que está en terapia irreversible y esperando su muerte inminente, pero al cual aún hay que darle los mejores cuidados porque no estamos dispuestos a pagar el precio de una liberadora eutanasia; otro que está naciendo y que necesita que comencemos a estar activos en la creación de su bases de desarrollo.

Apostar a esta visión, como están las cosas, no nos garantiza un mundo ideal, pero nos llena de ilusión y estimulo para intentar construir mancomunada y solidariamente un mundo que merezca la pena ser vivido.
Pablo de la Iglesia

miércoles, 29 de julio de 2009

jueves, 23 de julio de 2009

Un marco jurídico para una medicina moderna

En el pasado mes de Mayo, en Suiza, se plebsicitó un nuevo artículo de la constitución referido a la incorporación de las terapias naturales en el sistema de salud y el mismo fué aprobado por el 67% de los vostos de la ciudadanía.

Este logro de la naturopatía, y que nos brinda aliento a quienes venimos trabajando para la aceptación plena de las terapias naturales, se manifiesta en el Art. 118 de la Constitución de la Confederación Suiza y dice así:

"La Confederación y los cantones han de proporcionar, dentro de sus respectivas jurisdicciones, servicios de Salud, teniendo en cuenta la medicina complementaria."

Mientras en algunos países, como la Argentina, las autoridades sanitarias se ríen de las terapias naturales e impulsan su descrédito, una de las naciones más prósperas y educadas del mundo se proyecta al futuro sin resistir los cambios necesarios para la supervivencia y mejora del sistema sanitario.

A partir de ahora se espera la reglamentación para que el seguro de salud asuma los costos de la Medicina Antroposófica, la Homeopatía, la Terapia Neural, la Fitoterapia y la Medicina Tradicional China.

Esto acaba con el reduccionismo de dejar la salud únicamente en manos de la profesión médico alopática y se dispone a establecer grados de cualificación para los terapeutas no médicos, así como la integración sinérgica de todos los enfoques en las áreas de la clínica y la investigación.

Es necesario que la Argentina se agiorne en este sentido y se cree una Oficina Nacional para la Investigación y Promoción de las Terapias Naturales dotada con presupuesto y decisión política para llevar adelante esta tarea; además, en pos del bienestar de la población y la eficiencia del sistema sanitario, impera que los legisladores trabajen en este punto para darle un marco jurídico que viabilice las medicinas complementarias.

Pablo de la Iglesia

lunes, 20 de julio de 2009

Una Nueva Aspiración

En la nueva aspiración, la razón por la que somos conducidos a ser uno con el proceso de la vida no es meramente para experimentar alguna forma de unión mística con todo lo demás. Nos esforzamos en ser uno por la mayor de las razones que puede haber- para que podemos tomar absoluta responsabilidad por lo que está sucediendo. Y la razón por la que esta aspiración es tan significativa es que, si tenemos éxito, el mismo proceso por el que nos esforzamos a tomar responsabilidad comienza literalmente a despertar a través nuestra. Este potencial se vuelve incluso más fuerte e importante cuando el profundo despertar de y hacia el proceso evolutivo sucede en y a través de varias personas al mismo tiempo. Cuando esto ocurre, el yo, la cultura y el cosmos evoluciona ante nuestros propios ojos. Lo que significa que el mundo que habitamos y co-creamos se transforma según nos transformamos nosotros. El viejo modelo de la iluminación es uno en el que el individuo se transforma, pero el mundo sigue siendo el mismo. En el nuevo modelo, la meta no es ya la mera transformación del individuo; es la evolución del yo, la cultura y el cosmos a través del individuo.

Andrew Cohen

sábado, 18 de julio de 2009

Lección de Pepe sobre la libertad

Mi militancia política, no en este espacio donde pretendemos destacar lo mejor y más evolucionado de la política, sino en la cancha embarrada de la acción cotidiana, no me resulta fácil, ni siempre placentera, mucho menos satisfactoria...

... persisto porque es un llamado del corazón.

Hombres como Pepe Mujica me dan oxígeno para seguir. Te invito a ver esta lección sobre la libertad:

martes, 7 de julio de 2009

La Encíclica Social y el status quo capitalista

En su primera encíclica el Papa Benedicto XVI fijó la postura de la Iglesia Católica Apostólica Romana en relación a este presente tan turbulento en términos políticos y económicos.

Algunas de sus esperadas afirmaciones sostienen:

* El 'riesgo fatal' de una 'cultura sin verdad'.

* 'Falta un sistema de instituciones económicas capaces' de hacer frente a los padecimientos extremos de los más necesitados.

* Reclama una nueva ética que se alimente de 'unos ojos nuevos y un corazón nuevo'.

En este documento Su Santidad hace notar con contundencia la crisis del sistema capitalista, su inviabilidad tal como hoy están las cosas y su incapacidad para resolver los problemas de la gente, en especial los más pobres; concretamente reclama con dureza por los excesos del capitalismo y los nefastos efectos de una globalización que beneficia únicamente a los que más tienen y somete a los más pobres.

"La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas". "Debemos ser protagonistas, y no víctimas" afirma el Papa en la nueva encíclica social.

Profundiza denunciando una globalización sin ética. "El riesgo de nuestro tiempo es que la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no se corresponda con la interacción ética de la conciencia y el intelecto, de la que pueda resultar un desarrollo realmente humano. Sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter más humano y humanizador".

En el capítulo denominado 'El desarrollo humano en nuestro tiempo', Su Santidad enfatiza el mayor desafío social de nuestro tiempo: "que los pueblos salieran del hambre, la miseria, las enfermedades endémicas y el analfabetismo". Alega denunciando que cuando "el objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza".

Claramente el momento de su divulgación es un claro mensaje al G8 que se apresta a reunirse en Italia y que, como lo viene haciendo, impulsa políticas globales inconsultas con el resto de las casi doscientas naciones soberanas que dan vida política a este planeta.

Así mismo, como con todo mensaje de la Iglesia, es un estímulo a toda la cristiandad y a las mujeres y los hombres del mundo que profesamos el amor como núcleo de nuestra espiritualidad, a renovar nuestro compromiso con el bien común sin exclusiones.

Pablo de la Iglesia


Puede descargarse la encíclica completa desde el siguiente link:

domingo, 5 de julio de 2009

El poder de Internet



Los jóvenes que luchan en Irán, en internet y en la calle, ya no volverán a pensar y sentir como antes.

La revuelta popular iraní contra el fraude electoral ha mostrado claramente el poder de internet. Y ala vez sus límites. El poder, en Irán como en el resto del mundo, depende en gran medida del control de la información y la comunicación. Así, apenas habían cerrado los colegios electorales, con una participación del 85%, la televisión anunció el triunfo aplastante de Ahmadineyad. Algo poco creíble, porque según el propio Gobierno, tras proceder a un recuento parcial, en unas 50 ciudades se encontraron más votos que votantes. Concluyeron que no afectaba el resultado final. Tal vez. Puede ser que Ahmadineyad ganara porque su popularidad es alta entre los sectores pobres y rurales. Pero no por ese margen. Se les fue la mano para asegurar la victoria. Con la comunicación controlada y un Consejo de Guardianes conservador todo quedaba bien atado. No tan deprisa. La gente, sobre todo los jóvenes en las ciudades, salió a la calle a reclamar nuevas elecciones. La represión de las manifestaciones hubiera podido deshacer el movimiento de protesta rápidamente si los manifestantes se hubieran sentido solos y si la población hubiera asumido la ley del silencio impuesta por los medios de comunicación.

Pero, como en tantos otros movimientos en estos últimos años, ahí estaban los móviles y ahí estaba internet. También había una policía de la comunicación altamente sofisticada que, como en otros países, ha aprendido que hay que cortar como sea la auto-comunicación de masas, para así desinformar y aislar al movimiento.

Al principio los móviles jugaron un papel importante, tanto en la coordinación de la protesta como en el acceso a la red. Pero cuando sintió la fuerza de la indignación el Gobierno desactivó las redes de los operadores de móviles, y los móviles se convirtieron sobre todo en cámaras de grabación para registrar las imágenes de la revuelta y la represión, como en el asesinato de Neda.

Internet fue distinto. Ningún país se puede permitir desconectar la red por completo porque hay centros neurálgicos de actividad que dependen del acceso a internet. Lo que el Gobierno iraní intentó fue controlar los servidores y bloquear todos los que pudo. Sin embargo, como internet es global, la comunidad internauta acudió al rescate, proporcionando servidores alternativos, abriendo acceso a servidores proxy cuyas direcciones informáticas no podían ser personalizadas y, además, lanzando ataques contra los servidores del Gobierno por medio del desvío de sus direcciones hacia sitios con tráfico intenso capaz de saturar a dichos servidores. Es decir, batalla informática en toda regla, desde Irán y desde fuera de Irán. Aquí fue decisivo el alto grado de participación de los jóvenes iraníes en la blogosfera y en las redes sociales de internet. En mi visita a Irán hace tres años pude contrastar con investigadores que había 500.000 blogs activos (ahora hay más de 700.000), un 40% publicados por mujeres.

Y hay millones de jóvenes (que representan el 70% de la población) que participan activamente en Facebook, YouTube, Twitter y demás redes de comunicación que escapan a cualquier control centralizado. La prensa internacional ha destacado el papel de Twitter,pero en realidad algunos analistas han mostrado que su uso fue más limitado de lo que se ha dicho y altamente concentrado en el exterior. Incluyendo un sospechoso elevado número de mensajes procedentes de Israel.

Pero en su conjunto, internet fue el canal de comunicación mediante el cual los jóvenes iraníes se mantuvieron informados y coordinados y la única ventana al mundo que tuvieron y que el mundo tuvo sobre Irán. Las redes sociales en internet pasaron a ser la principal fuente de información sobre lo que ocurría en un país decisivo por su relevancia geopolítica. Algo que, significativamente, puso muy nerviosos a los medios de comunicación.

Porque para ellos el perder el monopolio de la información es perder el negocio, a menos que vayan acostumbrándose a cooperar fructíferamente con el llamado periodismo ciudadano,en el que la gente produce y distribuye su propia información. Hay buenas prácticas profesionales en ese sentido. Por ejemplo la BBC recibe una enorme masa de información espontánea y gratuita, pero luego la filtra mediante un nutrido departamento de verificación de la información antes de difundirla. Ahora bien, la idea, expresada en medios internacionales durante la crisis de Irán, de que sólo los profesionales de los medios son fiables por su ausencia de sesgo es cuando menos sorprendente, ya que consta que algunos de ellos han informado sobre las crisis de Oriente Medio integrados en las unidades del ejército israelí o estadounidense. En cualquier caso tendrán que habituarse a que en situaciones de crisis las personas pasan a ser protagonistas no sólo de la acción sino también de la información. Y los gobiernos tendrán que habérselas con ciudadanos que tienen la capacidad autónoma de comunicación y de información porque están enredados localmente y globalmente.

Con todo eso, Ahmadineyad y su patrón Jamenei se ríen del mundo y se prometen un largo reinado de intransigencia y teocracia en una sociedad que se ha transformado en altamente educada, moderna y con un protagonismo creciente de las mujeres, como pude constatar en mi vivencia directa en ese extraordinario país. Algo en lo que coincido con mi amigo Tomás Alcoverro, el más lúcido de los corresponsales en Oriente Medio. De modo que queda ahora claro que no se puede controlar internet ni con todos los medios del Estado, y menos en una situación de crisis. Pero también que el cambio social y político depende de otros muchos factores. Aun así, el poder de la comunicación es el de su efecto sobre las mentes, el hacer sentirse relacionado con el mundo. Y en ese sentido, los jóvenes que lucharon y luchan en Irán, en internet y en la calle, ya no volverán a pensar y sentir como antes. Y si la gente piensa distinto no hay policía que aguante en el largo plazo. Y si no, que se lo cuenten al sha.


Manuel Castells

sábado, 4 de julio de 2009

Nuestro modo de vida esclavo tiene poco que ver con la felicidad


Entrevista a Carlos Taibo


-Aboga por el decrecimiento en una coyuntura económica en la que se llama al consumo para aumentar la producción...

-Es sorprendente que entre las respuestas de la crisis en la que estamos inmersos, nunca se hable de la necesidad inexorable en los países ricos del norte opulento de reducir nuestro niveles de producción y de consumo. Todos sabemos que en el planeta en el que vivimos es limitado, pero parece como si permaneciésemos al margen de esta realidad y pensásemos que podemos seguir creciendo indiscriminadamente. Hay que decrecer en términos de producción y consumo, reducir el número de nuestras horas de trabajo y los niveles de consumo, disponer de más tiempo libre y propiciar un reparto del trabajo en paralelo.

-¿Son esas las claves para salir de la crisis?

-Sí, los políticos están pensando permanentemente en seguir creciendo y acrecentar el consumo, algo que es pan para hoy y hambre para mañana. Uno de los elementos de reflexión son estas decisiones tomadas últimamente de subvencionar la compra de coches con recursos públicos, cuando lo que los poderes públicos tienen que hacer es incentivar no empleo de los automóviles por los ciudadanos. Lo único que preocupa es que la industria automovilística siga produciendo coches, siga moviendo su carro, algo que es un error en el medio y largo plazo.

-Si las industrias se cierran...

-Hay que cerrar complejos industriales fabriles en sectores como el automovilístico, la aviación, la construcción o la industria militar. Eso se traduciría en un número muy alto de desempleados en la Unión Europea que habría que solucionar desarrollando la economía social y medioambiental y repartiendo el trabajo en los sectores económicos convencionales. Podemos trabajar bastante menos, asumir que ganaremos menos pero reducir también nuestras necesidades en términos de consumo.

-¿Algo así como volver al pasado?

-Sí, tenemos que hacernos algunas preguntas sobre el pasado. La renta per cápita hoy en los Estados Unidos es tres veces más grande que la registrada al finalizar la II Guerra Mundial y, sin embargo, el porcentaje de ciudadanos norteamericanos que se declara crecientemente infeliz es cada vez más alto, esto invita a cuestionar si estamos progresando o estamos yendo hacia atrás, y hay gente que confiesa que era más feliz cincuenta años atrás de lo que es ahora.

-Suena a utopía...

-Falta cambiar el 'chip' mental, es muy difícil porque estamos educados para reglas de juego muy diferentes, pero en términos técnicos es mucho más fácil decrecer que seguir creciendo, el problema del sistema capitalista hoy en día es que no es capaz de satisfacer su propia lógica de crecimiento. Pero admito que cambiar el 'chip' mental no es una tarea sencilla. De todas maneras, sospecho que determinados segmentos de la población al calor de la crisis están empezando a hacerlo. Por ejemplo, estudios en los países escandinavos, que es verdad que tienen coberturas sociales importantes, concluyen que personas que perdieron su puesto de trabajo descubren que con un subsidio, la sexta parte de lo que ganaban, son mucho más felices en una economía mucho más austera.

-¿Cómo definiría el estilo de vida actual?

-Yo suelo hablar de un modo de vida esclavo que nos hace pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos, más dinero ganemos y más bienes acertemos a consumir, aunque todos sabemos que ese modo de vida esclavo realmente tiene que ver muy poco con nuestra felicidad.

-Economía social y reparto del trabajo son las fórmulas...

-Hay que privilegiar aquellas actividades económicas que no son lesivas con el medio ambiente. Estamos chupando recursos que no van a estar a disposición de las generaciones venideras, y esto es muy grave. Lo del reparto del trabajo es una vieja demanda sindical que fue desapareciendo con el paso del tiempo, hace 80 años lo primero que los sindicatos intentaban garantizar era que todos los trabajadores dispusiesen de algo de trabajo para llevar pan a casa. Este esquema mental de nuevo ha desaparecido, pareciera que el objetivo es acumular horas extra para ganar más dinero.

-¿La crisis está abriendo los ojos a la necesidad que se sufre en el Tercer Mundo?

-Hay una minoría crítica que, en efecto, es consciente de esto, pero la mayoría vive por completo al margen, simplemente preocupada de mirarse el ombligo. La crisis abre dos horizontes distintos, una conciencia cada vez más crítica sobre la sinrazón de los sistemas que padecemos, y otro, una respuesta muy sumisa al miedo que nos intentan generar. La estrategia de nuestros gobernantes consiste en decirnos que si queremos mantener buena parte de los privilegios, tendremos que aceptar un escenario más regresivo, porque si no lo perderemos. Hay que empezar a romper con esta estrategia del miedo y el amedrentamiento.

Fuente: Blog Decrecimiento