lunes, 2 de marzo de 2009

Crisis Interior

En el 2001 Argentina se puso de pié contra un modelo de corrupción y desorden (que a muchos les gusta llamar desregulación) al grito de “que se vayan todos”.

2009, distintos ropajes, viejas metodologías y algunas caras renovadas por la cirugía.

No se fue nadie y llegó muy poco aire fresco… que ya no es fresco, ni es aire.

En Argentina prevalece el discurso subido de tono, la expresión vulgar y las antinomias que por momentos calientan demasiado el caldero.

Aquellos que están desde siempre y que son reconocidos como honestos, aún siguen sin tener su oportunidad.

Tenemos los gobiernos que supimos conseguir… Supimos muy poco, conseguimos seguir siendo una nación cangrejo, que va para atrás, que va contramano.

Nadie es respetado si no es respetable. Nuestras acciones individuales conjugan el verbo colectivo y eso no habla muy bien de la argentinidad.

Nos sabemos (o nos creemos) una nación de talentos individuales, aún así los resultados son muy pobres… y los pobres cada vez mas.

La violencia está por donde miremos: asaltos, secuestros, hambre, represión, cortes de calles y rutas… NI UN PASO SERA DADO HASTA QUE NO PACIFIQUEMOS EL PAIS… y la paz comienza en nuestros corazones.

No falló el capitalismo… ni el comunismo, ni las monarquías; falló el ser humano. No hay crisis capitalista, hay crisis moral, desconexión con la experiencia profunda que le da sentido a la vida. Aquí no hubo ni capitalismo ni socialismo, prevaleció el egoísmo; es lo que falló y va a volver a fallar… no importa que nombre le pongamos o que elocuente filosofía lo justifique.

Abocarnos al desarrollo humano, a reconocernos moralmente miserables como primer paso, a buscar la experiencia espiritual que nos devuelva el registro de UNIDAD y la capacidad de celebrar las diferencias.

Obama arrimó una esperanza en nuestros corazones. No es por su color, realmente sus ideas tampoco son re-evolucionarias, e íntimamente sentimos que hay que darle tiempo para que prepare a la sociedad… Es porque habla pausado, porque inquiere antes de hacerlo; porque es educado y tiene conciencia cívica; porque es respetuoso de la libertad; porque no va con los botines para adelante, es humilde, acepta sus errores y corrije sin apego a sus ideas.

Nada nuevo en la teoría de lo que “debería ser”, revolucionario en los hechos.

Tiempo de crisis y grandes oportunidades. El miedo nos mantiene apegados a la crisis conocida en lugar de lanzarnos con entrega a la oportunidad por conocer. Realmente, no hay crisis afuera, eso es una ilusión que nos mantiene encadenados al piloto automático; hay crisis adentro… y la debemos resolver en profunda comunión con nosotros mismos.

Pablo de la Iglesia

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