miércoles, 4 de marzo de 2009

Oportunidad Imperdible

Lo que llamamos crisis, no es más que el colapso de un sistema cuya dimensión ha sido excedida por la ambición fuera de toda lógica.
Entiendo que no es nada fácil ser capitán en esta tormenta y las urgencias ponen a resguardo el abordaje de aquello que realmente es importante; sin embargo, la carencia de la dirigencia política a la hora de abordar la necesaria transformación de la política y la economía es, a todas luces, preocupante.

Política y economía, así como el derecho que les da un marco, se han vuelto un fin en si mismos, se complejizan cada vez más y han perdido la esencia que ilumina la acción con propósito. Política, economía y derecho deben redimensionarse a escala humana para que “Juan Pueblo” y “María Ciudadana” puedan transitar por ellos sabiendo que el camino les facilita su experiencia vital en lugar de ese registro recurrente de sometimiento a un sistema esclavizante que nos obliga a sostener aquello que nos está matando.

Devolverle el significado a las disciplinas que estructuran nuestra comunión social es restaurar el corazón de las mismas desde una clara visión existencial: el propósito de la vida es ser felices; todos los caminos filosóficos, religiosos y espirituales así lo señalan. ¿Cuál es la razón por la cual la política, la economía y el derecho ya no se propongan este objetivo y hasta casi está mal visto hablar de ello?

Al decir de Albert Einstein, “los problemas significativos que tenemos no se pueden resolver en el mismo nivel de pensamiento en el que los creamos.” La sociedad está evolucionando y millones de ciudadanos alrededor del mundo están creando redes de conocimiento, espacios de encuentro y modelos productivos cuyo objetivo inmediato es replantear profundamente nuestro estilo de vida y crear sistemas de convivencia donde la libertad permite poner en primer lugar la satisfacción de las necesidades espirituales de todos y cada uno.

Usted y yo podemos ser muy diferentes, podemos disfrutar de nuestra libertad, cada uno a su modo y expresar toda la riqueza cultural que se manifiesta en el mundo de hoy; sin embargo, basta con que seamos psicológicamente equilibrados, para tener el deseo común de ver bien a nuestros niños y mayores, de realizarnos en nuestra vocación, de edificar una familia feliz, de contribuir a la sociedad o de disfrutar de un entorno natural y saludable.

Cuando política, economía y derecho dejan de ser un fin n si mismos y se expresan de manera sencilla para cumplir su propósito con corazón e integradamente, muchos de estos objetivos se presentan fácilmente accesibles; de hecho, en la mayoría de ellos, el Estado lo único que tiene que hacer es dejar de estorbar para que se manifiesten plenamente, en lugar de, como hasta ahora, estimular la división y el conflicto. Tan simple como montarnos sobre el burro en lugar de dejar que se siga montando sobre nosotros.

Mirar al pasado con visión de lombriz, únicamente nos conduce a enredar más la madeja de gastadas soluciones. Retomar antiguas tradiciones en armonía con los nuevos conocimientos, desde la visión del águila, nos permite comenzar a transitar el presente sabiendo que una nueva época amanece y el futuro brilla con la esperanza de una humanidad que está creando su sueño en común.

Pablo de la Iglesia
www.poreldespertar.com
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http://www.youtube.com/watch?v=aJhfTbMdFuM

1 comentario:

  1. Estimado Pablo;

    Con solaz espiritual aprecio tus reflexiones sobre la política.

    Es la más noble de las tareas sociales: pre-ocupación, anàlisis de la realidad, jerarquización de metas (tarea guiada por valores) y acción para avanzar en orden al bien común.

    Despúes está la otra historia... la del mero interés personal. Poder por el poder y riqueza mal habida, es decir, la de quienes se escudan en la política levantando discursos mentirosos, que los tenemos en todos lados.

    Pero vale la pena la lucha.

    Un abrazo.

    Tago Reggiardo.

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