miércoles, 4 de marzo de 2009

Visión Holística

Pablo de la Iglesia
Desde la precariedad de nuestra visión estrecha, cada vez que encontramos una respuesta para salir de un escenario de crisis, nos involucramos en otro.

Casi todos reconocemos que vivimos en un contexto donde los conflictos de intereses se multiplican debido a la crisis económica, la crisis ambiental, la crisis energética, e inevitablemente, la crisis política.

En general, debido a la crisis económica internacional, muchos países han visto aliviada su crisis energética. La solución que se impulsa desde las cúpulas de poder es el estímulo económico y financiero para recuperar los niveles de consumo, evitando así la pérdida de más empleos.

Puesto que muy poco se está haciendo en materia energética, los motores productivos, en caso que esta estrategia resulte, volverán a poner en jaque el suministro de luz y gas. Cambiará la razón de nuestro fastidio, pero seguiremos de caras largas.

Procuraremos superar nuestra frustración comprando cosas que no necesitamos; muchos artículos que nunca fueron útiles, que ahora además están viejos y pasados de moda, pasarán a engrosar las ingentes cantidades de basura que nuestros sistemas de saneamiento ya no pueden procesar sin dañar seriamente el medioambiente.

Si a un sistema médico-farmacéutico ineficiente y corrupto, lo que conlleva presupuestos públicos pésimamente gestionados, le sumamos la cantidad de enfermedades y malestar que la contaminación está generando, el abismo parece no tener fin.

Actuando de este modo, no podemos arreglar ninguna de las partes sin generar sufrimiento en el todo. Si un especialista es carpintero, su herramienta es un martillo, naturalmente todos sus problemas serán clavos. Hoy cuando hablamos de crisis pensamos que los economistas tienen la respuesta; los economistas son especialistas y pueden ser peligrosos si les damos todo el poder. Lo mismo sucede con los abogados, están preparados para resolver conflictos; algunos no perciben que los conflictos se pueden trascender.

La única respuesta posible es poner a funcionar el todo en forma orgánica. Una nueva generación de líderes con visión holística, que por supuesto bien pueden ser abogados o economistas, pero también electricistas, curanderos o permacultores, está dando muestras de entender los desafíos, aportar soluciones y sumar masa crítica para impulsar las grandes transformaciones que se acercan rápidamente.

Debemos comenzar por reflexionar acerca de la diferencia que hay entre nuestra frenética búsqueda de un “nivel de vida” y aquel otro enfoque que promueve la “calidad de vida”; para muchas personas, sobre todo en los países desarrollados, que han experimentado que la acumulación de bienes no resuelve su insatisfacción, la reorientación de sus motivaciones hacia una vida más serena y abocada a seguir la voz del corazón, amanece como una respuesta que brinda completitud a sus vidas y representa la potencial solución a muchos de los problemas que afronta la humanidad.

La satisfacción hedonista de nuestro ego aislado se está desvaneciendo por la necesidad de reestablecer el equilibrio en nuestra casa planetaria; la globalización nos pone ante la evidente interdependencia que acompaña a la evolución humana con un presente y un futuro que se presenta como una experiencia común de límites cada vez más estrechos.

La búsqueda de “nivel de vida” nos coloca en una desesperada carrera, donde para ganar, otros tienen que perder. Focalizar en la “calidad de vida” nos permite darnos cuenta de nuestra interdependencia y como podemos evolucionar rápidamente cuando el esfuerzo es mancomunado.

Por supuesto, se trata de una distinción personal que hace una gran diferencia y debe ser un descubrimiento realizado mediante el ejercicio de nuestra plena libertad; cuando esto ocurre, individuos y empresas se dan cuenta que son poderosos agentes de cambio. En cuanto al Estado, es imperioso e impostergable que sus acciones centren sus esfuerzos en promover la calidad de vida; esta mera distinción por parte de los agentes en el poder implica una sucesión virtuosa de hechos re-evolucionarios.

Sin duda, la visión holística surge como respuesta a una necesidad: nuestra supervivencia como especie.

Pablo de la Iglesia

No hay comentarios:

Publicar un comentario