viernes, 3 de julio de 2009

Riqueza + Empleo + Ambiente = Calidad de Vida y Sociedad de Bienestar

En este momento de crisis agropecuaria, la pandemia de la gripe porcina nos tiene que permitir hacer algunas reflexiones abordando las respuestas productivas desde un enfoque realista que vaya más allá de lo necesariamente fiscalista y que contenga simultáneamente las necesidades de rentabilidad, generación de empleo y cuidado del medio ambiente.

Naturalmente, desde la perspectiva polarizada en la cual cada uno nos colocamos en la defensa de nuestros intereses, aquí he planteado una situación que pone en conflicto a tres sectores: el patronal, el sindical y, visto como una supuesta amenaza para ambos por las mentes más estrechas, el deseo de cuidar el medio ambiente por una ciudadanía cada vez más comprometida con proteger la nave tierra para las futuras generaciones.

Desde una perspectiva global, primero fueron las vacas locas, más adelante la gripe aviar y ahora la gripe porcina; sin lugar a dudas, y dejo en claro que esto no pretende ser un enjuiciamiento moral sino un ejercico para proponer debate y buscar soluciones, en los tres casos la situación es, en gran medida, debida a una forma de producir que no respeta la biología de los animales (hacinamiento, alimentación desnaturalizada, ciclos de actividad y descanso alterados). Podemos considerar que este enfoque apunta a una eficiencia productiva que maximiza la ganancia pero, a su vez, potencia crisis sanitarias, ambientales y atenta contra la calidad de vida. Ganamos en un aspecto y perdemos en otros.

Para los críticos del sector agropecuario, es importante que todos entendamos, que ese fenómeno llamado globalización, prácticamente deja las puertas cerradas al productor a la hora de plantearse otro enfoque. Desde este lugar, es el Estado el que debe intervenir decididamente con mecanismos correctivos que contemplen compensaciones realistas a quien protege la naturaleza, que utilice acertadamente los medios de información y formación para ayudar a trascender prejuicios que impiden acercarse a enfoques innovadores, así como la formación de equipos técnicos preparados para que se dediquen a investigar y promover alternativas que contemplen el estímulo emprendedor hermanado con la generación de riqueza genuina, la creación de empleo y el cuidado ambiental. Mientras el Estado siga improvisando, manejando únicamente la coyuntura y negando la realidad, la solución de una crisis será la semilla que despierte la siguiente.

Invito a que nos hagamos las siguientes preguntas:

* Todos estos millones dedicados a paliar la enfermedad, acaso, ¿no podrían haberse evitado si los hubiéramos invertido en la promoción ambiental y el combate decidido de la desnutrición?

* Si pretendemos que, tanto en el país como en la región, se preserven los montes, ¿cuando el Estado va a impulsar los mecanismos compensatorios al tenedor de la tierra, implementar un servicio de policía eficiente y difundir alternativas productivas simbióticas con los montes?

* La apuesta de Barack Obama que apunta a crear riqueza, empleo y protección ambiental con el estímulo de las energías alternativas, ¿no es un enfoque apropiado para nosotros y que deberíamos profundizar como estilo ejecutivo en todos los órdenes?

Decididamente considero que debemos abordar el desarrollo serio de un PLAN PRODUCTIVO para la región que involucre un enfoque RIQUEZA + EMPLEO + AMBIENTE (en lugar de lo que hoy subsiste RIQUEZA o EMPLEO o AMBIENTE) y que convoque a una Mancomunidad de Municipios para abordarlo sinérgicamente.

También, y este es un momento adecuado por la lejanía electoral y el enfermizo oportunismo que este periodo conlleva, las distintas partes (patronal, sindical, estatal, ambiental) debemos evolucionar hacia una madurez política y dejar de jugar el papel de victimas o victimarios, para abordar un trabajo que a todos nos abarque respetuosamente.

No hay otra forma. Cualquier mecanismo de un sector que excluya al otro, siempre será una victoria momentánea que terminará estallando en otra dolorosa crisis que volverá a inclinar la balanza para que el antiguo ganador sea el nuevo castigado.

Pablo de la Iglesia

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