viernes, 11 de septiembre de 2009

Zen y la crisis de la cultura occidental




Vengo insistiendo desde hace tiempo en que por detrás de la crisis actual económico-financiera actual hay una crisis de paradigma civilizatorio. ¿De qué civilización? Se trata obviamente de la civilización occidental, que a partir del siglo XVI fue mundializada por el proyecto de colonización de los nuevos mundos.

Este tipo de civilización se estructura en la voluntad de poder-dominación del sujeto personal y colectivo sobre los otros, los pueblos y la naturaleza. Su arma mayor es una forma de racionalidad, la instrumental-analítica, que compartimenta la realidad para conocerla mejor y así someterla más fácilmente. Después de quinientos años de ejercicio de esta racionalidad, con los innegables beneficios que ha traído y que encontró en la economía política capitalista su más cabal realización, estamos constatando el alto precio que nos ha hecho pagar: el calentamiento global, inducido en gran parte por el industrialismo sin límites, y la amenaza de una catástrofe previsible ecológica y humanitaria.

Estimo que todos los esfuerzos que se hagan dentro de este paradigma para mejorar la situación serán insuficientes. Serán siempre más de lo mismo. Tenemos que cambiar para no perecer. Es el momento de inspirarnos en otras civilizaciones que ensayaron un modo más benevolente de habitar el planeta. Lo que fue bueno ayer, puede valer también para hoy.

Tomo como una de las referencias posibles el zenbudismo. Primero, porque ha influenciado todo el Oriente. Nacido en la India, pasó a China y llegó a Japón. Después, porque ha penetrado ampliamente en estratos importantes de Occidente y de todo el mundo. El Zen no es una religión. Es una sabiduría, una manera de relacionarse con todas las cosas de tal forma que se busca siempre la justa medida, la superación de los dualismos y la sintonía con el Todo.

Lo primero que hace el budismo zen es destronar al ser humano de su pretendida centralidad, especialmente del yo, núcleo básico del individualismo occidental. Él nunca está separado de la naturaleza, es parte del Todo. En seguida, procura una razón más alta que está más allá de la razón convencional. Se niega a tratar la realidad con conceptos y fórmulas. Se concentra con la mayor atención posible en la experiencia directa de la realidad tal como la encuentra.

«¿Qué es el zen?» preguntó un discípulo al maestro. Y éste respondió: «las cosas cotidianas; cuando tienes hambre, comes, cuando tienes sueño, duermes». «¿Pero no hacen eso mismo todos los seres humanos normales?» -atajó el discípulo. «Sí» ―respondió el maestro― «los seres humanos normales cuando comen piensan en otra cosa, cuando duermen, no pegan ojo porque están llenos de preocupaciones». ¿Qué significa esta respuesta? Significa que debemos ser totalmente uno en el acto de comer y totalmente entregados al acto de dormir. Como ya decía la mística cristiana Santa Teresa: «cuando gallinas, gallinas, cuando ayuno, ayuno». Esta es la actitud zen. Empieza por hacer con la máxima atención las cosas más cotidianas como respirar, andar y limpiar un plato. Entonces ya no hay dualidad: estás todo tú en todo lo que haces. Por eso, obedece a la lógica secreta de la realidad sin la pretensión de interferir en ella. Acogerla con el máximo de atención nos hace integrados porque no nos distraemos con representaciones y palabras.

Esta actitud le ha faltado al Occidente globalizado. Estamos siempre imponiendo nuestra lógica a la lógica de las cosas. Queremos dominar. Y llega un momento en que ellas se rebelan, como estamos constatando actualmente. Si queremos que la naturaleza nos sea útil, debemos obedecerla.

No dejaremos de producir y de hacer ciencia, pero lo haremos con la máxima conciencia y en sintonía con el ritmo de la naturaleza. Orientales, occidentales, cristianos y budistas pueden usar el zen de la misma forma que peces grandes y pequeños pueden morar en el mismo océano. Es otra forma de vivir que puede enriquecer nuestra cultura en crisis.



Leonardo Boff
Teólogo, filósofo y escritor


Fuente: Koinonia

2 comentarios:

  1. Goste de tu comentario , queria decir que el problema de la cultura occidental, es el gozo de los sentidos masivo, y la propaganda hecha para manipular mas las mentes de las personas absortas en el disfrute de los sentidos, por otro lado se encuentran las personas que estan tratando de encontrar algun placer mental , pero infelinzmente se refugian en toxicos o ideas inventadas, y todavia hay algunas personas que vem o grande problema del mundo de hoy desde sus punto intelectual el qual na mayoria d elos casos descarta completamente la idea de un controlador, se somos controlados por la naturaleza constantemente,tenemos que reconocer que por tras existe un controlador e que ese controlador nos esta poniendo en dificultad, por causa de nuestra reveldia e domino exesivo,por eso que Sri Krishna recomienda que tratemos de situarnos por arriba de todas esas cosas y llegar al nivel del alma que es la grande fuerza a ser conocida por ocidente y despues de conocer nuestra posición espiritual devemos empezar a establecer una relación con la Superalma para poder establecer la verdadera paz que esta faltando, Sri Krishna tambien nos da la formula de la paz en el Bhagavad Gita que es muy simples e pratica.
    Quien tiene conciencia plena de Krishna e sabe que Krishna es el beneficiario último de todos los sacrificios e austeridades y trabajos , o Señor Supremo de todos los planetas e semidioses y criaturas vivas y el manufacturador y bienqueriente de todos los seres vivos, aliviase de todo el dolor de las miserias materiales y puede alcanzar la paz.

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  2. muy interesante , el tema Zen , zen es atención , quietud, ver adentro, darnos cuenta, vernos alli como esencia, poder detenernos .
    El observador , caallado , dice , mas que mil bocas.
    El sabio interior, nos dice, allí está , en su silencio viendo el alma. muy buen tema, gracias

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