miércoles, 2 de diciembre de 2009

Pudimos parar el cambio climático...



En el 2009 avisamos, informamos, gritamos, pataleamos, advertimos...

... que la riqueza estaba en una semilla y no un paquete tecnológico; porque si esto sigue así, quienes nos vendieron el cuento del paquete tecnológico, en el 2020 serán los dueños de las tierras y los pequeños y medianos productores engrosarán las filas de los pobres.

... aunque algunos entonces tal vez aún conserven el título de propiedad..., y tal vez sus sus tierras estén yermas o bajo las aguas.
En el 2008, en medio de una gran crisis agropecuaria, dijimos que el gobierno y los productores estaban peléandose como garrapatas por un muerto que ya no tenía sangre y ambos iban a perder; los que nunca perdieron son las multinacionales de la codicia y los grandes capitales especulativos que pretenden convertir un rubro noble como la producción de alimentos en una timba en la cual todos estamos de rehenes.
Nos machacan que cuidemos el agua y la valoremos cuando nos duchamos, regamos un árbol en el jardín o nos lavamos los dientes; mientras que simultáneamente millones y millones de litros se contaminan y desperdician con la minería de la muerte, las pasteras del terror, canchas de golf, arroceras fuera de control o emprendimientos termales insustentables.
Nos piden que utilicemos lámparas de bajo consumo... ¡¿y quién se hace cargo del mercurio que contienen al acabar su vida útil!? Estamos hartos que para arreglar una estropeen dos.
En el 2009 toneladas de dinero fueron a parar a las manos de quienes inventaron la peor crisis de la historia, ¡y redoblaron la apuesta! Y quien sabe, tal vez no solo autoinmolen al capitalismo, sino también nuestras libertades.
Nos cuentan el cuento que hay que generar empleos vendiendo más autos que contaminan, que hay que producir más cereales y soja para los hambrientos... Pero la verdad es que en el plus productivo los cereales son para los automóviles y la soja para los cerdos... ¡Y los montes para el recuerdo!
Gritamos a los cuatro vientos que hay alternativas... que podemos generar empleos fomentando las energías renovables, que la riqueza va de la mano del bienestar si estimulamos la producción agropecuaria en armonía con la naturaleza con más agricultores y menos robots... Que es más legítimo producir como nuestros abuelos porque guardamos la tierra para nuestros nietos.
Qué podemos rediseñar nuestra idea del consumo:
- menos autos y más bicicletas.
- cambiar los psicofármacos por las hierbas.
- menos Playstation y más deportes.
- adiós Tinelli y Ricardo Fort, bienvenido el gimnasio y un picnic el fin de semana.

Porque optar por la simplicidad voluntaria en forma consciente es nuestro mejor recurso para evitar la catástrofe... que de seguir así va a a ocurrir... tal vez por la debacle económica, tal vez por el agua o por la sequía, tal vez porque la escalada de violencia nos ponga todos contra todos, tal vez por que un chorro nos clave un cuchillo en el abdomen, tal vez porque nos envenenemos con un medicamento trucho...

Algunos dicen que estamos locos, otros que somos apocalípticos. Pero creemos en la gente y en su capacidad de auto-organizarse para dar un salto cuántico en la evolución. Creemos en que es posible salir de la carrera de la zanahoria y elegir ser feliz... tal vez con menos plata, con un auto más viejo y unas zapatillas gastadas como las que usábamos cuando éramos chicos, pero con más tiempo para la familia y los amigos, más sonrisas y esperanzas, más solidaridad y unidad.

Muchas voces hoy clamamos por un cambio y pedimos responsabilidad a nuestros líderes. ¡Basta de estupideces con mirada miope que no llega hasta pasado mañana! Queremos vivir en paz, en armonía con el planeta, produciendo para las necesidades de la gente, con reparto equitativo de la riqueza...

Le pedimos a los ricos y poderosos que piensen como su egoísmo, por sobre a todos los demás, los condena a sí mismos...

Le pedimos a los pobres que se unan en paz y empiecen a apoyarse unos en otros para construir la nueva prosperidad desde el conocimiento y la solidaridad...

Tal vez el 2020 nos encuentre sufriendo nuestra negligencia de hoy... tal vez gozando las mieles de nuestro despertar. Sea lo que sea, nuestra conciencia estará tranquila porque hoy no habremos jugado el bochornoso juego de lo políticamente correcto y hemos apostado con el corazón por la vida.

Pablo de la Iglesia

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