lunes, 27 de diciembre de 2010

Iluminar los rincones más oscuros

Pablo de la Iglesia
En términos espirituales, diría que la luz cada día es más potente, está iluminando los rincones más oscuros. Nuestras miserias están más expuestas que nunca, la buena noticia es que reconocerlas es el primer paso para trascenderlas.

Hoy los rincones más oscuros se definen por la borrachera que nos ha producido nuestra adicción al consumo, nuestra sed insaciable de poder y la necesidad de definirnos a través de lo que tenemos. La pregunta que debemos hacernos es: ¿nos ha servido para ser más felices y vivir una vida plena de realización de los sueños que laten en nuestros corazones? ¿nos ha acercado a esas visiones de un mundo mejor que todos alumbramos con nuestros mejores sentimientos? Puesto que la respuesta es abrumadoramente negativa, es imperativo que seamos prácticos y tengamos el coraje de animarnos a transitar otros caminos.

El cambio es inevitable. El punto que estamos analizando es cuando y como haremos ese cambio. Aquellos que den los primeros pasos cuanto antes, estarán mejor preparados para los posibles escenarios de crisis. Aquellos que aboquen buena parte de sus energías a planificar el cambio, tendrán mejores posibilidades de potenciar la resiliencia de sus comunidades y crear sociedades prósperas en términos de bienestar. Aquellos que se queden paralizados en el miedo al cambio, probablemente no lleguen a tiempo; no olvidemos que Dios y nosotros perdonamos, la naturaleza es implacable con quien viola sus leyes.

Pablo de la Iglesia

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Consumidos por la Ignorancia!

Pablo de la Iglesia
Un propósito central de la espiritualidad bien entendida es trabajar la desidentificación con nuestro ego, es decir, todo aquello sobre lo cual construimos una imagen de nosotros mismos y que la mente nos hace creer que es real; nos hace creer que somos nuestro trabajo, la profesión que ejercemos, las relaciones que tenemos, el status que gozamos.

Este punto es muy importante porque, en realidad, todos y cada uno de nosotros, con nuestras acciones vitales, somos parte del problema (si, admitámoslo, es así la amplia mayoría de las veces); estas acciones son el fruto de nuestro ego y, por tanto, dejar de cometerlas para dejar atrás nuestros hábitos destructivos para con el planeta, implica destruir nuestra identidad.

Sin las herramientas adecuadas, la destrucción de nuestra “importancia personal”, tal como le llaman nuestros ancestros americanos, es un evento que nos aterra; sin embargo, dejando que el trazo de los caminos espirituales profundos pasen por nuestra vida, este proceso puede ser más benévolo, y aún siendo doloroso, estamos contenidos y en situación de comprenderlo como un parto doloroso a una nueva luz.
Para nosotros, como individuos y como sociedad, esto es entender que no pasa nada si todo aquello que conocemos desaparece para que recreemos algo mejor. No pasa nada si desaparece Wall Mart y Carrefour; ni a los accionistas ni a nosotros que ya no podremos ir a comprar al precio más bajo, simplemente porque vamos, si es que iremos a algún lado, a una civilización donde todo eso carece de importancia. No pasa nada si la supuesta seguridad de las pensiones desaparece si ese es el precio que tenemos que pagar para que emerja una civilización de amor y unidad. No pasa nada si tenemos que dejar de usar pesticidas para cultivar nuestros alimentos e incluso, supuestamente, producir menos, porque nuestra carencia no es real; si algunos están muy delgados es porque otros están muy gordos, es decir, todos enfermos y el equilibrio nos va a sanar a nosotros y a la tierra.

No pasa nada... Pero en realidad, muchos lectores se ponen nerviosos con estas palabras. ¡Precisamente eso es el ego! Una vez que una espiritualidad saludable acabe con él, lo que pase afuera será el fruto de un adentro iluminado, para bien de todos y sin contradicciones. No pasa nada, en un mundo donde la moneda de curso legal es la consciencia y nuestro instrumento el conocimiento que libera e independiza... Bueno, en realidad, si pasa; pasa el amanecer del mundo que todos soñamos en nuestro corazón.

Pablo de la Iglesia

PD: si aún no has visto "La Historia de las Cosas", te recomiendo que te tomes unos minutos para hacerlo:

En Transición: de la dependencia del petróleo a la resiliencia local



“In Transition 1.0” es la primera película detallada sobre el Movimiento de Transición filmado por l@s que lo conocen mejor, l@s que están haciendo que suceda sobre el terreno. El movimiento de Transición es un movimiento positivo, enfocado en buscar soluciones, viral y divertido. Una oportunidad histórica para construir un mundo renovado.

“In Transition 1.0” es fruto de la compilación de más de 100 cintas enviadas desde distintas Iniciativas de Transición de todo el mundo.

Consumo

Joaquín Araujo
Torpeza parece aquello de que “ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio”. Como la mala novia a la que evoca lo que es conseja o verso de tonadilla - no me acuerdo - el consumo resulta imprescindible. Pero el bulímico de estos días, como se ha convertido en ideología nos mete de lleno en la comprobada incompatibilidad con este planeta nuestro.

Nuestros excesivos gastos no solo saquean lo ahorrado sino que sobre todo, desgastan al mundo. Ese del que proviene hasta la más pequeña de las posibilidades de ahorrar algo o de consumir algo.

Ahora cuando os arrastran a los máximos de consumismo anual y arrastrado uno por la desgracia de ser consciente de lo que sucede, antes y después de la ceremonia, me disgusta recordároslo. Lo siento pero los escuetos datos que a continuación incluyo son parte destacada del saldo final que para el derredor acarrea la necesidad de consumir lo innecesario.

Solo el 30% de las materias primas, recursos y elementos que necesitamos remover, extraer, cambiar de sitio o SUSTRAER se convierten en mercancías.

Solo el 20% de las mercancías son utilizadas más de una vez. Es decir, se cree y se sacrifica demasiado por algo que resulta descaradamente ineficiente. O lo que es lo mismo –con mucho hacemos muy poco. Sin descartar la manifiesta ineficacia desde el momento en que apenas rinde el esfuerzo consumista. Ni en la consecución de estabilidad emocional; ni en la balanza de pagos; ni mucho menos en la creación de verdadero progreso. Los empleos mismos están consumidos por el consumismo.

Sumemos que el sistema también impone la para no pocos incomprensible -nuestro trabajo incluido- conducta del mercado. El de ese inexorable aumento de precios para lo más demandado y la bajada de lo poco deseado. Pero con no menos trágica incoherencia cuando lo cercano, lo vivaz y hasta lo honesto invariablemente es condenado a toda suerte de presiones para ser despreciado con una bajada incesante de apreciación social y valoración económica.

En fin que la mala noria nos trae de cabeza desde hace demasiado tiempo. Hay que buscar otra relación, por supuesto, más estable y fiable. Hay que casarse con lo esencial. Con lo que lleva demostrando la mayor destreza de momento conocida, es decir la renovación incesante y gratuita de lo viviente. Esa que no gasta más de lo necesario y que con poco hace mucho.

Joaquín Araujo

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Libertad de Expresión?

Estamos acostumbrados a que países como China, Corea, Cuba o Venezuela sean acusados, con razón, de violar los derechos humanos y coartar la libertad de expresión.

¿Qué significa que Julian Assange hoy sea privado de su cuenta bancaria en Suiza o del dinero que sus donantes le dejaron en PayPal?

¿Existe la libertad de información en las potencias de Occidente o Wikileaks ha puesto en evidencia que nuestra democracia se ha quedado pequeña como nuestros cerebros lavados por las corporaciones periodísticas serviles a un interés que tan sólo ha tenido el mérito de permitirnos creer que vivimos en una jaula un tanto más grande que aquellas que tanto se critican?




Pablo de la Iglesia

domingo, 5 de diciembre de 2010

Ecología y Felicidad

La Fundación Nueva Economía ha realizado una investigación en la que determinó que Costa Rica es el país más feliz del mundo. ¿A que se debe?

El HIP (Indice de Felicidad Planetaria) se basa en la medición de tres parámetros:

- felicidad
- huella ambiental
- esperanza de vida

Todos sabemos que Costa Rica es uno de los países que más fuertemente promueven la paz en el mundo, al tiempo que está fuertemente comprometido con el cuidado del medio ambiente. Este no es un país especialmente rico en términos materiales, cómo, por ejemplo, los Estados Unidos que apenas quedó en el puesto 114 sobre un total de 143; tampoco los costaricenses se han lanzado de lleno a la carrera consumista... tal vez esto se deba a que su insatisfacción espiritual es mucho menor.

El catedrático Mariano Rojas, citado por la revista Yes, sostiene:

“Costa Rica disfruta de una posición privilegiada como país de clase media donde sus habitantes tienen sufiente tiempo libre y numerosas relaciones interpersonales”
“ Un nivel medio de ingresos permite a la gran mayoría de los costarricenses satisfacer sus necesidades básicas. La intervención del gobierno en economía hace que todos los habitantes de Costa Rica tengan acceso a la educación, sistema sanitario y comida”

Como contrapartida, en los llamados países ricos, la infelicidad y el gasto sanitario aumentan al mismo ritmo que lo hace la huella ecológica. El capital social de países como Estados Unidos,  conformado por las relaciones y el acceso a la satisfacción mínima de las necesidades, disminuye dramáticamente cada año. Saamah Abdalah de la Fundación Nueva Economía afirma que:

“No es sorprendente que el capital social esté cayendo en EEUU; los estadounidenses son los que más horas trabajan en todo el mundo occidental y tienen las vacaciones más cortas. Se pasan todo el tiempo ganando dinero en lugar de construir vínculos sociales, que son tan importantes para sentirse bien”.

A la luz de estas evidencias creo que la humanidad debe comenzar a hacerse con seriedad ciertas preguntas, especialmente la clase política y la dirigencia económica; tomar nota de ellas y actuar en consecuencia.

- ¿Cuál es nuestro propósito en la vida como individuos y como sociedad?

- ¿Qué rol debe jugar el Estado para alcanzar simultáneamente los objetivos de calidad de vida, felicidad y bajo impacto ambiental en forma universalmente inclusiva?

- ¿Cómo volvemos a conjugar progreso, respeto y equilibrio?

- ¿Cómo coordinamos en este escenario las libertades individuales con el bien común?

Pablo de la Iglesia

Espiritualidad Sostenible

Cristobal Cervantes
Hay muchas formas de definir la Espiritualidad, a mi me gusta decir que esla experiencia de sentir que formas parte de algo más grande y más profundo que tú mismo, algo que te conecta a todo y a todos, y que te hace ver a todos los seres humanos como hermanos y al planeta como la casa común que tenemos que cuidar. Desde esta perspectiva, la espiritualidad es, en sí misma, sostenible.


Vivimos tiempos de crisis económica, social, ecológica, alimentaria, política, estamos viviendo una crisis sistémica, que necesita de la cooperación mundial para evitar una catástrofe. Nunca antes la Humanidad había necesitado como ahora la cooperación mundial, por eso no es extraño que nuestras instituciones y organizaciones no estén preparadas para ello. Los estados-nación y el sistema económico y empresarial está diseñado para proteger sus propios intereses en competición con otros.

Hay una lista de creencias que dificultan ese cambio. La acción coordinada a nivel mundial podría producir resultados muy positivos. El mundo dispone de los recursos financieros y humanos para actuar en esta situación de emergencia. La pobreza puede ser eliminada, las energías y tecnologías sostenibles pueden estar al alcance de todos, el agua puede ser reciclada y el agua de mar desalinizada, se pueden adoptar formas de agricultura ecológica, etc. Podemos reunir las energías para poner en práctica estas medidas, disponemos de la tecnología necesaria. Un modesto incremento en el uso eficaz de la radiación solar que llega al planeta podría suministrar la energía necesaria para todos, y la reasignación de una parte de los fondos actualmente destinados a fines destructivos y militares podrían financiar los principales proyectos necesarios. La dificultad para una acción eficaz coordinada a nivel mundial es la falta de voluntad y preparación de las personas y las instituciones para asegurar las supervivencia en el planeta.

Pero cada vez más personas sensibles están adoptando nuevas formas más responsables de pensar y actuar. Los valores alternativos están creciendo rápidamente, pero todavía no lo suficiente para provocar el cambio. Los líderes políticos cambiarán cuando cambien los votantes, los malos empresarios cambiarán cuando cambien los consumidores. Sumar la masa crítica suficiente y crear una red de personas y colectivos con peso político y económico necesario para implementar ese necesario y urgente cambio es, probablemente, lo más urgente e importante en estos tiempos, y a esa tarea fundamental es a la que estamos todos invitados amablemente a participar. En esa línea de sumar, bienvenida sea y felicitaciones por la iniciativa Espiritualidad y Sostenibilidad.


Cristobal Cervantes

Récord de gases de efecto invernadero

La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzó niveles récord, según la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas (OMM).

Las últimas cifras que dio a conocer esta organización demuestran que se están alcanzando niveles sin precedentes en este tipo de gases (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) en la era moderna.

Sólo en 2009, el último año del que hay cifras disponibles, las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera fueron un 38% más altos que al comienzo de la era industrial.

Una de las posibles y preocupantes razones a las que achaca la OMM el aumento del metano en la atmósfera es que el permahielo del Ártico (una capa subterránea de hielo) se está descongelando y liberando metano.

Es tal la magnitud del aumento que los científicos de la OMM dijeron que el objetivo voluntario que se acordó en la cumbre climática de Copenhague del año pasado para limitar el calentamiento mundial 2°C está ahora en riesgo.

¿2010, el año más caluroso?

Según los científicos, para lograr una disminución de estos gases, el mundo tendría que dejar de utilizar combustibles fósiles completamente, lo que pondría freno a la emisión de gases nocivos para la atmósfera.

El corresponsal de la BBC en Ginebra, Imogen Foulkes, señaló sin embargo que "a pesar de la crisis económica, nuestro apetito por los combustibles fósiles sigue siendo enorme y la emisión de gases de efecto invernadero continúa aumentando".

Estos datos se dieron a conocer en el día en que tres institutos independientes de investigación sobre el clima anunciaron los resultado de un estudio que indica que el año 2010 es probablemente el año más caluroso de la historia.

Todos los resultados serán presentados en la conferencia del clima de la próxima semana en Cancún donde, pese a estos datos, no se espera que se alcance ningún acuerdo significativo sobre la restricción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Fuente: BBC Mundo - http://bbc.in/id0GrZ

sábado, 4 de diciembre de 2010

Francia en pie de guerra contra los pesticidas

El Plan Medioambiental del Gobierno francés pretende conseguir una reducción de un 50% del consumo de productos fitosanitarios hasta 2018. Después de la campaña de sensibilización llevada a cabo entre los jardineros aficionados, la ministra de ecología ha firmado un acuerdo con los profesionales de zonas no agrícolas para minimizar el uso de pesticidas en espacios públicos urbanos.

Francia es el líder europeo y el cuarto país del mundo que más pesticidas utiliza. El uso de productos fitosanitarios supone en este país la dispersión anual de 64.000 toneladas de sustancias activas. La mayor parte de esta cantidad es utilizada por los agricultores profesionales, pero en las ciudades se aplica hasta un 2,5% del total de estos productos, provocando un efecto dañino sobre la calidad de las aguas tanto superficiales como subterráneas. En las ciudades, el uso de productos químicos sintéticos en parques, cementerios, instalaciones deportivas y jardines, propicia el contacto con la población.

Según el estudio "Écophyto R&D", llevado a cabo por el Instituto francés de Investigación Agronómica (INRA), sería posible conseguir una reducción de un 30% del uso de pesticidas sin alterar el margen de los agricultores y con una disminución de tan sólo un 5% de la producción.

El acuerdo recientemente alcanzado entre el gobierno francés y los profesionales de zonas no agrícolas para minimizar el uso de pesticidas en los espacios públicos urbanos tiene varios objetivos: por una parte trata de mejorar la formación de los responsables de mantenimiento de espacios verdes acerca del uso razonado de este tipo de productos sobre los parásitos y las plantas; por otra parte, pretende fomentar el uso de métodos alternativos menos agresivos y más ecológicos. Asimismo, se pretende evitar aquellos métodos que, aunque no utilizan pesticidas, son grandes emisores de CO2 (sistemas térmicos de eliminación de malas hierbas).

La introducción de los pesticidas en la agricultura hace 50 años posibilitó un aumento considerable de los rendimientos y un crecimiento regular de la producción agrícola. Sin embargo, la toma de conciencia del impacto medioambiental de estas sustancias propició que su uso estuviera presente en todos los debates sobre agricultura y medioambiente. Esta evolución consiguió que algunos agricultores fueran abandonando su uso y que se revisaran las políticas públicas relacionadas con la materia.


Alternativas ecológicas

Para evitar tener que eliminar las malas hierbas, el mejor método es no dejar que crezcan: para ello se debe colocar un lecho de paja al pie de los árboles o algunas plantas que cubran el suelo. Se puede quemar la planta indeseada con vapor de agua o con un sistema de espuma caliente fabricada a base de almidón de maíz y nuez de coco. Otras posibilidades son el uso del purín de ortigas o pasar por la zona un cepillo o brocha rodante.

De momento son las ciudades de más de 50.000 habitantes las que se han mostrado más receptivas a firmar el acuerdo y un 60% de entre ellas se han fijado el objetivo “cero fitosanitarios”.


La certificación ecológica de espacios verdes

El sello EVE, Espacios Verdes Ecológicos, es una certificación ecológica desarrollada por el organismo certificador francés ECOCERT en colaboración con expertos y profesionales del medioambiente y espacios verdes. Esta certificación integra el desarrollo sostenible en la gestión de espacios verdes. Plazas, jardines y parques del centro de las ciudades pueden optar a esta certificación que ya cuenta con más de 100 espacios certificados en ciudades como París, Lille o Lyón.

El “EVE” informa a los profesionales del sector sobre los métodos de gestión ecológica mediante una guía que les ayuda a aplicarlos en sus tareas diarias. La certificación, además de ser un factor de motivación para los empleados, constituye un indicativo de calidad para los usuarios que visitan este tipo de espacios.

Nueve de cada diez franceses consideran los espacios verdes como esenciales para su equilibrio cotidiano. Uno de cada dos piensa que el interés de parques y jardines reside en los beneficios medioambientales que aportan. Para un 40% de ciudadanos franceses, la conservación del medioambiente pasa por incrementar los espacios verdes urbanos. La relación entre espacio verde y salud está muy inculcada en el espíritu ciudadano

M.Prieto

domingo, 10 de octubre de 2010

La guerra contra la pobreza hay que darla en la cabeza

Pablo de la Iglesia
Sabido es, en especial en el contexto Latinoamericano, lo fácil que es utilizar políticamente a los pobres.

Por supuesto, en parte se debe a que cuando padecemos necesidades, cualquier anzuelo con carne podrida puede parecernos el mejor asadito dominguero. Carne podrida que genera gratitud en aquellos que nunca comieron nada; si además el régimen se asegura de tener a los pobres segregados donde no vean otra cosa, se garantiza tener un ejército dispuesto que se alimenta apenas con las sobras de la sociedad opulenta.

En este sentido, el neoliberalismo y el populismo son iguales de nefastos; unos machacan una y otra vez pretendiendo hacernos creer que no se puede repartir lo que supuestamente no existe, impulsando ajustes que nunca tocan a los que más tienen; otros dignificando la pobreza con dádivas sólo hasta el punto donde el hambre no duele tanto pero lo suficiente como para que el espíritu de trabajo de aquel que desea progresar para ser clase media se mantenga aplacado.

Por eso con frecuencia, cuando desde la política bien intencionada se intenta mostrarle la luz a los pobres se reedita una suerte de "mito de la caverna" y los más necesitados permanecen atados a un yugo impuesto desde afuera pero aceptado por ellos, sin saberlo por supuesto, como parte inevitable de su mundo.

Y ahí aparecen los que cómodamente sentados en su Mercedes dicen "Dejalos, son unos vagos, nunca quieren trabajar", sin hacer un intento por comprender porque se ha llegado a este punto. Y oportunamente llegan los caciques generosos a traer las migajas que sobraron de su fiesta y con la que los pobres se sabrán entretener agradecidos.

Pero realmente el problema no es la pobreza sino un factor asociado: la falta de educación.

Cuando un pobre escapa, por alguna razón, de una realidad sin educación, puede partir con desventaja pero tiene opciones, puede crear oportunidades, puede soñar con un futuro, tiene colores para ir embelleciendo la pintura de su vida y, sobre todo, puede ver que con esfuerzo puede aspirar a una vida mejor.

Por eso digo que la batalla contra la pobreza hay que darla en la cabeza. La verdadera re-evolución está en la educación que tiene que ser universal, gratuita, de buena calidad y adaptada a los tiempos; que forme ciudadanos libres y con amplia capacidad de discernir por si mismos.

Ciudadanos "peligrosos" para los que, de un lado o del otro, los quieren mantener pobres y embrutecidos para seguir explotándolos o utilizándolos. Ciudadanos que, con buena educación, aunque tengan pocas semillas, ahora tienen la certeza que su tierra interior es fértil y sabrán como cuidarlas para multiplicarlas.

La pobreza en Latinoamérica es una ilusión que han creado unos cuantos aprovechados; es tiempo que los pueblos de este rico continente nos hagamos cargo de nuestra abundancia.

Pablo de la Iglesia

miércoles, 24 de febrero de 2010

Inteligencia Colectiva

La Inteligencia Colectiva es el producto de la suma de la inteligencia de muchos individuos; esto es válido para todas las especies vivientes, incluso entre especies diferentes; además, existen evidencias que también ocurre entre las que llamamos no vivientes (minerales, por ejemplo).

Una manifestación fácilmente observable de la Inteligencia Colectiva es un hormiguero; si lo observamos un buen rato, veremos como todas las hormigas actúan como un súper organismo que responde a una inteligencia centralizada que trasciende al individuo.

Cuando en la humanidad se disparan procesos en los que está involucrada la Inteligencia Colectiva, profundas transformaciones pueden producirse rápidamente; conocedores de este poder, muchos colectivos están auspiciando eventos como Meditaciones Masivas, Encuentros por la Paz, oraciones en grupos o coordinadas.

Las tecnologías de la información (TICs) nos permiten acceder a un modelo de libertad con un elevado grado de participación. Las viejas revoluciones tan solo transferían el poder a manos de los ganadores, hoy el poder puede convertirse en una gran unidad de consciencia en la cual cada uno dice presente. Claramente, aunque también pueden ser utilizadas para la dominación, se han vuelto un instrumento para canalizar el flujo de la Inteligencia Colectiva en función de la liberación del sufrimiento humano a través del conocimiento y la promoción de la Unidad Global.

Hay una decisión a la cual debemos hacerle frente y que permitirá que la voz de todos y cada uno sea realmente escuchada, inevitablemente tenida en cuenta. Y ahora sí, la suma de las partes será mucho más... Y ahora sí podremos reposar en la respuesta de la Inteligencia Colectiva con serenidad y sabiendo que se ha hecho lo apropiado. Tecnología + Corazón empiezan a despertar y equilibrar las fuerzas en un mundo que puede ser distinto, porque simplemente la posibilidad de hacerlo -más bien de dejarlo ser- está dentro del alcance de nuestras manos.

Pablo de la Iglesia

viernes, 19 de febrero de 2010

Entender la CRISIS...

Los especialistas ven la crisis segmentada según su ámbito de especialización, para los economistas es la economía, para los políticos es la política... Sin embargo, nuestra civilización se ha vuelto entrópica e inestable; observemos desapegados, que no importa la dirección que tomen los acontecimientos, hoy para la derecha mañana para la izquierda, hoy estimulamos la producción mañana el consumo, siempre emerge la insatisfacción social, independientemente si se trata de un país pobre o rico, de una sociedad católica o judía, de una comunidad socialista o una capitalista, la constante es la insatisfacción.

Por ejemplo en Argentina del siglo XXI. Anoche veía una inspiradora película llamada "Cantos de Libertad" en la cual se refleja la lucha de los negros por la igualdad social en el Estado racista de Mississipi décadas atrás. Mientras el protagonista recordaba su infancia en un entorno hostil, yo pensaba "¡pero si aún sin derechos, los negros vivían mejor entonces que buena parte de los argentinos ahora", incluso en un momento expresé hacia mi interior "si hasta incluso los presos tenían celdas limpias".

Y entiendo que usted reaccione ante la falta de corrección política de mi pensamiento, pero en ese entonces y en ese entorno, un negro sabía lo que podía esperar cuando traspasaba ciertos límites y también sabía, salvo en épocas de mucha convulsión, que en su iglesia podían cantar felices y que en el seno de su comunidad podían comer en familia, disfrutar de su hermandad y dormir una siesta junto al río. Y aunque tal vez nada compense la libertad, un argentino (y lo mismo ocurre en muchas naciones) no sabe si vuelve cuando sale a la calle, no sabe si el negocio familiar que construyó con esfuerzo de años se irá por la borda un buen día porque es asaltado por enésima vez, no sabe si vale la pena trabajar duro para que sus hijos tengan un futuro... Y uno no sabe si estamos mejor o peor que hace unas décadas, pero si bien hemos progresado en algunos aspectos prolijamente enunciados por la doctrina ciudadana, en los hechos, con frecuencia, hemos retrocedido a la época de las cavernas.

Hubo tiempos duros, tiempos horribles para la humanidad, pero casi siempre prevalecieron los valores que, mal o bien, nos daban un marco al que atenernos; hoy, la ausencia de valores en los ambientes más golpeados por la droga, el hambre, la falta de educación o el nulo acceso a un verdadero sistema de salud, implica que una vida no vale nada, que un niño tirado en la calle es un potencial peligro, que nuestros abuelos una carga, que la naturaleza una prostituta a la cual un macho puede usar, explotar y tirar como si fuera un trapo. Y eso nos mató como individuos que sienten, piensan y tienen espíritu crítico, para convertirnos en un tumulto de zombis que sobreviven, obedecen y se defienden unos de otros.

Pablo de la Iglesia

Crisis de Sentido

Crisis es oportunidad
Sri Bhagaván


El momento histórico que nos toca vivir puede leerse de muchas maneras, pero hay seis letras compartidas por la mayoría de las visiones: CRISIS.

Lo que también está claro es que hay muchas formas de experimentar la crisis. Podemos cruzarnos de brazos y sumarnos al interminable ejército de los que la asumen con una actitud de victimismo decidiendo que nada podemos hacer por cambiar el estado de cosas. Podemos, también, responsabilizarnos de la misma y asumir el protagonismo necesario para transformar esta crisis en una increíble oportunidad de contribuir al nacimiento de una nueva civilización.

Una de las respuestas más intensas a la crisis global es el surgimiento de vastos movimientos espirituales alrededor del mundo. Algunos delegan la responsabilidad del cambio en Dios. Otros le ponen el cuerpo y están disfrutando este tiempo complejo, sabiendo que Dios puede actuar a través de cada uno de nosotros si hacemos nuestro pequeño ego a un lado y conectamos desde el corazón por el bien mayor.

La crisis global es sistémica. En lo social afecta lo político, lo cultural, lo económico... Crisis energética. Hambrunas en un mundo opulento. Absurdos que muestran gastos de tres mil millones de dólares diarios en armamentos junto a sesenta mil personas muriendo de hambre en el mismo lapso de tiempo.

No contamos con recursos para combatir la pobreza, no contamos con recursos para transformar nuestro sistema productivo de acuerdo a una forma sustentable, armoniosa y próspera. Sin embargo, si contamos con miles y miles de millones para sostener la crisis de los especuladores que desvirtuaron el propósito de la economía, que se enriquecieron destruyendo el planeta, que forjaron su poder multiplicando el sufrimiento de nuestros hermanos.

Esta, por sobre todas las cosas, es una CRISIS DE SENTIDO. Hemos aceptado como normal la violencia cotidiana, nos hemos insensibilizado a las terroríficas imágenes de guerra que derrochan sangre en nuestros noticieros, no cuestionamos que se cree riqueza destruyendo santuarios como la cordillera de Los Andes. No nos rebelamos ante la corrupción que se expresa ante nuestros ojos con total impunidad. Ya ni fuerzas tenemos para alzar nuestra voz por los bosques y la selvas por los que respira nuestra Madre Tierra y son sometidos al paso de las topadoras que preparan el suelo para sembrar la soja que margina cada vez más del sistema productivo a los pequeños agricultores y a los pueblos originarios.

Tal vez sea el tiempo de aceptar que la crisis está adentro de cada uno de nosotros y mirar de frente nuestro grado de responsabilidad ante esa absurda manifestación que está allá afuera. Como ha postulado ese gran maestro de la India, Sri Bhagaván, "el mundo es un espejo y tu te ves reflejado en él".

Jamás daremos el primer paso para reconstruir este planeta maravilloso si no vemos nuestra condición. Debemos trascender el miedo a ver lo que hay allí y aceptar nuestros monstruos interiores. En realidad, se trata de darnos cuenta que es el miedo ilusorio lo único que nos mantiene atados a la crisis, igual que aquel elefante que creció atado a un pequeño palo y ya de adulto, infinitamente más fuerte, seguía preso únicamente de su percepción.

Pablo de la Iglesia