viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Consumidos por la Ignorancia!

Pablo de la Iglesia
Un propósito central de la espiritualidad bien entendida es trabajar la desidentificación con nuestro ego, es decir, todo aquello sobre lo cual construimos una imagen de nosotros mismos y que la mente nos hace creer que es real; nos hace creer que somos nuestro trabajo, la profesión que ejercemos, las relaciones que tenemos, el status que gozamos.

Este punto es muy importante porque, en realidad, todos y cada uno de nosotros, con nuestras acciones vitales, somos parte del problema (si, admitámoslo, es así la amplia mayoría de las veces); estas acciones son el fruto de nuestro ego y, por tanto, dejar de cometerlas para dejar atrás nuestros hábitos destructivos para con el planeta, implica destruir nuestra identidad.

Sin las herramientas adecuadas, la destrucción de nuestra “importancia personal”, tal como le llaman nuestros ancestros americanos, es un evento que nos aterra; sin embargo, dejando que el trazo de los caminos espirituales profundos pasen por nuestra vida, este proceso puede ser más benévolo, y aún siendo doloroso, estamos contenidos y en situación de comprenderlo como un parto doloroso a una nueva luz.
Para nosotros, como individuos y como sociedad, esto es entender que no pasa nada si todo aquello que conocemos desaparece para que recreemos algo mejor. No pasa nada si desaparece Wall Mart y Carrefour; ni a los accionistas ni a nosotros que ya no podremos ir a comprar al precio más bajo, simplemente porque vamos, si es que iremos a algún lado, a una civilización donde todo eso carece de importancia. No pasa nada si la supuesta seguridad de las pensiones desaparece si ese es el precio que tenemos que pagar para que emerja una civilización de amor y unidad. No pasa nada si tenemos que dejar de usar pesticidas para cultivar nuestros alimentos e incluso, supuestamente, producir menos, porque nuestra carencia no es real; si algunos están muy delgados es porque otros están muy gordos, es decir, todos enfermos y el equilibrio nos va a sanar a nosotros y a la tierra.

No pasa nada... Pero en realidad, muchos lectores se ponen nerviosos con estas palabras. ¡Precisamente eso es el ego! Una vez que una espiritualidad saludable acabe con él, lo que pase afuera será el fruto de un adentro iluminado, para bien de todos y sin contradicciones. No pasa nada, en un mundo donde la moneda de curso legal es la consciencia y nuestro instrumento el conocimiento que libera e independiza... Bueno, en realidad, si pasa; pasa el amanecer del mundo que todos soñamos en nuestro corazón.

Pablo de la Iglesia

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