domingo, 5 de diciembre de 2010

Ecología y Felicidad

La Fundación Nueva Economía ha realizado una investigación en la que determinó que Costa Rica es el país más feliz del mundo. ¿A que se debe?

El HIP (Indice de Felicidad Planetaria) se basa en la medición de tres parámetros:

- felicidad
- huella ambiental
- esperanza de vida

Todos sabemos que Costa Rica es uno de los países que más fuertemente promueven la paz en el mundo, al tiempo que está fuertemente comprometido con el cuidado del medio ambiente. Este no es un país especialmente rico en términos materiales, cómo, por ejemplo, los Estados Unidos que apenas quedó en el puesto 114 sobre un total de 143; tampoco los costaricenses se han lanzado de lleno a la carrera consumista... tal vez esto se deba a que su insatisfacción espiritual es mucho menor.

El catedrático Mariano Rojas, citado por la revista Yes, sostiene:

“Costa Rica disfruta de una posición privilegiada como país de clase media donde sus habitantes tienen sufiente tiempo libre y numerosas relaciones interpersonales”
“ Un nivel medio de ingresos permite a la gran mayoría de los costarricenses satisfacer sus necesidades básicas. La intervención del gobierno en economía hace que todos los habitantes de Costa Rica tengan acceso a la educación, sistema sanitario y comida”

Como contrapartida, en los llamados países ricos, la infelicidad y el gasto sanitario aumentan al mismo ritmo que lo hace la huella ecológica. El capital social de países como Estados Unidos,  conformado por las relaciones y el acceso a la satisfacción mínima de las necesidades, disminuye dramáticamente cada año. Saamah Abdalah de la Fundación Nueva Economía afirma que:

“No es sorprendente que el capital social esté cayendo en EEUU; los estadounidenses son los que más horas trabajan en todo el mundo occidental y tienen las vacaciones más cortas. Se pasan todo el tiempo ganando dinero en lugar de construir vínculos sociales, que son tan importantes para sentirse bien”.

A la luz de estas evidencias creo que la humanidad debe comenzar a hacerse con seriedad ciertas preguntas, especialmente la clase política y la dirigencia económica; tomar nota de ellas y actuar en consecuencia.

- ¿Cuál es nuestro propósito en la vida como individuos y como sociedad?

- ¿Qué rol debe jugar el Estado para alcanzar simultáneamente los objetivos de calidad de vida, felicidad y bajo impacto ambiental en forma universalmente inclusiva?

- ¿Cómo volvemos a conjugar progreso, respeto y equilibrio?

- ¿Cómo coordinamos en este escenario las libertades individuales con el bien común?

Pablo de la Iglesia

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