sábado, 4 de diciembre de 2010

Francia en pie de guerra contra los pesticidas

El Plan Medioambiental del Gobierno francés pretende conseguir una reducción de un 50% del consumo de productos fitosanitarios hasta 2018. Después de la campaña de sensibilización llevada a cabo entre los jardineros aficionados, la ministra de ecología ha firmado un acuerdo con los profesionales de zonas no agrícolas para minimizar el uso de pesticidas en espacios públicos urbanos.

Francia es el líder europeo y el cuarto país del mundo que más pesticidas utiliza. El uso de productos fitosanitarios supone en este país la dispersión anual de 64.000 toneladas de sustancias activas. La mayor parte de esta cantidad es utilizada por los agricultores profesionales, pero en las ciudades se aplica hasta un 2,5% del total de estos productos, provocando un efecto dañino sobre la calidad de las aguas tanto superficiales como subterráneas. En las ciudades, el uso de productos químicos sintéticos en parques, cementerios, instalaciones deportivas y jardines, propicia el contacto con la población.

Según el estudio "Écophyto R&D", llevado a cabo por el Instituto francés de Investigación Agronómica (INRA), sería posible conseguir una reducción de un 30% del uso de pesticidas sin alterar el margen de los agricultores y con una disminución de tan sólo un 5% de la producción.

El acuerdo recientemente alcanzado entre el gobierno francés y los profesionales de zonas no agrícolas para minimizar el uso de pesticidas en los espacios públicos urbanos tiene varios objetivos: por una parte trata de mejorar la formación de los responsables de mantenimiento de espacios verdes acerca del uso razonado de este tipo de productos sobre los parásitos y las plantas; por otra parte, pretende fomentar el uso de métodos alternativos menos agresivos y más ecológicos. Asimismo, se pretende evitar aquellos métodos que, aunque no utilizan pesticidas, son grandes emisores de CO2 (sistemas térmicos de eliminación de malas hierbas).

La introducción de los pesticidas en la agricultura hace 50 años posibilitó un aumento considerable de los rendimientos y un crecimiento regular de la producción agrícola. Sin embargo, la toma de conciencia del impacto medioambiental de estas sustancias propició que su uso estuviera presente en todos los debates sobre agricultura y medioambiente. Esta evolución consiguió que algunos agricultores fueran abandonando su uso y que se revisaran las políticas públicas relacionadas con la materia.


Alternativas ecológicas

Para evitar tener que eliminar las malas hierbas, el mejor método es no dejar que crezcan: para ello se debe colocar un lecho de paja al pie de los árboles o algunas plantas que cubran el suelo. Se puede quemar la planta indeseada con vapor de agua o con un sistema de espuma caliente fabricada a base de almidón de maíz y nuez de coco. Otras posibilidades son el uso del purín de ortigas o pasar por la zona un cepillo o brocha rodante.

De momento son las ciudades de más de 50.000 habitantes las que se han mostrado más receptivas a firmar el acuerdo y un 60% de entre ellas se han fijado el objetivo “cero fitosanitarios”.


La certificación ecológica de espacios verdes

El sello EVE, Espacios Verdes Ecológicos, es una certificación ecológica desarrollada por el organismo certificador francés ECOCERT en colaboración con expertos y profesionales del medioambiente y espacios verdes. Esta certificación integra el desarrollo sostenible en la gestión de espacios verdes. Plazas, jardines y parques del centro de las ciudades pueden optar a esta certificación que ya cuenta con más de 100 espacios certificados en ciudades como París, Lille o Lyón.

El “EVE” informa a los profesionales del sector sobre los métodos de gestión ecológica mediante una guía que les ayuda a aplicarlos en sus tareas diarias. La certificación, además de ser un factor de motivación para los empleados, constituye un indicativo de calidad para los usuarios que visitan este tipo de espacios.

Nueve de cada diez franceses consideran los espacios verdes como esenciales para su equilibrio cotidiano. Uno de cada dos piensa que el interés de parques y jardines reside en los beneficios medioambientales que aportan. Para un 40% de ciudadanos franceses, la conservación del medioambiente pasa por incrementar los espacios verdes urbanos. La relación entre espacio verde y salud está muy inculcada en el espíritu ciudadano

M.Prieto

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