viernes, 26 de agosto de 2011

Gestión de Gobierno 2.0, un cambio de paradigma que se avecina


Pablo de la Iglesia
La política no puede seguir petrificada y debe asumir las demandas de una sociedad que está evolucionando mucho más rápido que su dirigencia, la cual parece estar muy ocupada en sostener con vida un sistema que ha muerto y solo queda enterrarlo.

Una crisis multifactorial como la que vive la humanidad, y que tenderá a agravarse en la medida que la sigamos negando, es un equivalente proporcional a las oportunidades que presenta, ¡y el pueblo no las quiere desaprovechar!

Debemos encarar profundas transformaciones que cambien de cuajo nuestro concepto de representatividad. Hoy, con las nuevas tecnologías de comunicación, podemos diluir en buena medida la idea de que "el pueblo no delibera ni gobierna, sino que lo hace a través de sus representantes"; ¡a tan solo un click de distancia está la posibilidad para que un ciudadano de su beneplácito o su negativa a un determinado proyecto! Perfectamente, podríamos crear una tercera cámara virtual en el Congreso en la cual todo el pueblo tenga su opinión en la toma de grandes decisiones ¡y sin moverse de su casa!

En Grecia, en los primeros tiempos de la democracia, eran ciudadanos con derecho los hombres libres nacidos allí; desde entonces, eso ha cambiado mucho y hemos incorporado a los extranjeros, a las mujeres, abolido la esclavitud, etc. Sin embargo, lo que hoy llamamos democracia nos sabe a poco y la ciudadanía planetaria está movilizada para cambiar las cosas.

Islandia ha sido un buen ejemplo, y por supuesto, la crisis un gran despertador. Han empezado por reformar la Constitución, y con la intervención en su redacción de toda la población, vía los recursos que las tecnologías de comunicación brindan, para que todos puedan aportar, opinar y debatir. Tienen su página en Facebook donde todos pueden brindar su punto de vista, publican fotos en Flickr, entrevistas a los responsables de la reforma en YouTube, y se retransmiten la sesiones en directo en un sitio específico.

Islandia es un caso pionero; la crisis enfrentó al país a muchos desafíos que hoy tocan en otras naciones, los está resolviendo por otros caminos y ninguno de los Apocalipsis que las sacrosantas instituciones internacionales siempre predicen, ocurrió sobre este pueblo. Tal vez ha llegado el tiempo, no solo de la Política 2.0, sino también de la Gestión de Gobierno 2.0.

Pablo de la Iglesia




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