lunes, 18 de febrero de 2013

El Infierno del Fracking

La minería a cielo abierto y la producción agropecuaria basada en tóxicos se ha consolidado fuertemente en el mundo a pesar de la oposición masiva de los pueblos, aún en naciones reconocidas como democráticas.

Actualmente, el fracking hace lo propio, dando la impresión que será otro duro golpe para la tierra y la posibilidad que los habitantes de este pequeño planeta podamos vivir en paz algún día y gozando las riquezas que la tierra nos da naturalmente en forma suficiente para satisfacer nuestras necesidades, no así nuestra codicia.

El precio que estamos pagando, y que pronto pagaremos, por una promocionada idea de progreso, puede ser muy alto. La vida es sagrada, nuestro bienestar y realización depende que la reconozcamos como tal.

Hay alternativas para producir energía limpia, para construir casas que dejen una mínima huella de carbono, es necesario reeducarnos para vivir en armonía con el medio, necesitamos volver a una producción de bienes pensados para durar en lugar de una caducidad programada, es imperativo que dejemos de ser consumistas y volvernos consumidores inteligentes, que relacionemos nuestros hábitos alimenticios como avales de un sistema que nos ofrece comida sin valor y que nos enferma... Cada vez que nos llevamos un alimento a la boca, cada vez que encendemos la luz, cada vez que usamos la tarjeta de crédito..., debemos preguntarnos si es necesario, si es inteligente y si estamos siendo responsables de la destrucción del planeta o de su renacimiento.

Decirle no a este modelo, implica la responsabilidad de hacernos cargo de vivir de una manera que permita la sostenibilidad de la tierra y un reparto equitativo para todos los que en ella habitamos.

Parte I:



Parte II:



Pablo de la Iglesia

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